-¡Alessia! ¿Estás mejor? -Oí una voz que me resultaba muy familiar, pero no era capaz de reconocerla, pero de cierto modo me sentí segura-
-Espera, ¿qué?... ¿Qué hago yo en el hospital? -Miré mi brazo, seguía escayolado pero al moverlo no sentía nada, no me dolía-
De repente, sentí que se paraba el tiempo. Vi el rostro de ese desconocido, que me resultaba familiar, acercarse a mí y sentí que me sumergía en un abismo total donde mis sentimientos explotaban en el interior de mi cuerpo.
¿Pero qué diablos hacía yo en el hospital? ¿Qué me había pasado?
Todo había sido un sueño, un estúpido sueño.
-¿Quién eres tú? -pregunté al extraño que me miraba mordiéndose los labios-
-Oh, no puede ser... Habrás debido de perder el conocimiento tras el brutal golpe que te dio ese cobarde -examinó con preocupación cada extremo de mi rostro-
-¿Qué golpe? ¿Qué cobarde? -me alteré-
-Jaxon, te dio un golpe y caíste al suelo. A partir de ese momento, Chaz te llevó hasta aquí, a tu habitación y vino el médico a examinarte. No despertabas, habías entrado en una especie de coma. Pero gracias a Dios, ha pasado un día en el que no me he separado de ti, y has despertado al fin.
-¿Quieres decir que soñé con aquel chico? -Había olvidado gran parte, por no decir absolutamente todo lo que había pasado. Incluso el nombre de aquel chico que me hizo suya en mi habitación lo había borrado de mi disco duro.-
-¿Qué chico Alessia? -Justin se puso serio-
-¿Alessia? -Comencé a recordar- espera... ¿eres... eres tú?
-Sí, Alessia, es tu nombre.
-Ya, eso lo acabo de recordar...
-¿Me recuerdas? ¿Sabes quien soy yo? -sus ojos se humedecieron, deseando que lo recordara-
-No lo sé, creí saberlo pero no tengo ni idea...
-Soy Derek, Derek a secas. -Me sonrió intentando ocultar la decepción que se llevó-
-Derek, haha. Sueña a perro -me reí a carcajadas, y él me acompañó-
-Hahaha, sí. Derek. El mismo.
-Eres muy guapo, ¿sabes? -me sonrojé-
-Fue a hablar la cosa más hermosa de este mundo. -Guiñó el ojo-
-Pero, ¿qué haces aquí? y ¿qué te ha pasado en las piernas y ese brazo?
-Me caí por las escaleras haha, -mintió- no se me da bien eso de bajar escalones.
-¿Y por qué estás conmigo? ¿Me conoces?
-Para nada, no te conozco -mintió de nuevo- pero he querido pasarme porque me han comentado que eres la paciente más guapa del hospital, jejeje.
-Oh, para ya con esas cosas que me sonrojo -y evidentemente, me sonrojé-
De repente, entró el doctor con un hombre muy parecido a mí y una jovencita muy linda que parecía tener hormiguillas en los pies, no paraba quieta.
-ALESSIAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA! -gritó la joven, a la que no recordaba-
-¿Perdón? -dije en un hilo de voz-
-Gloria, tienes que tranquilizarte- dijo el doctor con seriedad a la joven-
-Doctor, despertó hace poco... -dijo "Derek" mirándome a los ojos, sentado en el borde de mi cama-
-A ver, Alessia... Lo primero es sacarte esa escayola del brazo, ¿te duele al moverlo? -el doctor hizo que moviera el brazo, y la verdad es que no me dolía-
El doctor me quitó la escayola, y la verdad es que me sentí más ligera ja,ja,ja.
-¿Estás bien hija? -una voz masculina, que venía de detrás del doctor (que me estaba examinando) se dirigió a mí con un tono firme y dulce-
-Pa...papá? -tartamudeé, era mi papá. Sí, a él lo recordaba perfectamente. Lo recordé justo en el momento en que oí su voz-
-¿Te acuerdas de mí? -se sorprendieron todos, pero el que más, mi padre-
-Sí papá. -Me besó y me abrazó, como si estuviera orgulloso de mí-
-Bueno Alessia, podrás irte hoy mismo a tu casa. Te daré el alta -el doctor me sonrió- Jose, -se dirigió hacia mi padre- Alessia debe de estar en total reposo hoy. No debéis contarle cosas que hagan que se sobresalte, o algo por el estilo.
-De acuerdo doctor -mi padre finalizó la conversación-
En cuanto me dieron el alta, me despedí de Derek y aquella joven a la que llamaban Gloria, que fue con nosotros a casa.
Pasaron unas dos semanas, y no había vuelto a hablar con Derek. Tenía ganas de verle de nuevo, y entablar una conversación con él.
De repente, un Lunes por la mañana, recibí una llamada...
-¿Diga?
-Hey Alessia, ¿te suena mi voz? -era Derek, evidentemente-
-Derek! Tenía muchísimas ganas de oír de nuevo tu voz -me sonrojé, `pero qué tonta, tranquilízate que no lo conoces Alessia, no te pongas colorada desde ya´-
-Te has acordado jaja, ¿te apetecería ir al Starbucks esta tarde a comer algo?
-¿Me estás invitando a una cita? -me sorprendí-
-Sí, se puede llamar así jaja.
-Claro, nos vemos -justo cuando iba a colgar, Derek dijo algo y no toqué en la pantalla la tecla roja de colgar-
-¿A qué hora princesa?
-A las 5 estaré lista...
-Te paso a recoger... ¿a tu casa?
-¿Sabes donde vivo?
-Sí, me informo de las cosas eh jaja.
-Okey, nos vemos!
-Bye princesa ;)
Derek, Derek, Derek. Desayuné Derek´s en mi taza de leche, y vi su nombre escrito en el bote de la Nutella. No, esto no podía estar pasando.
jueves, 9 de febrero de 2012
miércoles, 8 de febrero de 2012
"Carta de San Valentín".
"A Cristian Rodríguez Martín".
Hace cinco meses ya que compartimos labios, hace años que te conozco... Y desde que te conocí supe que eras tú, tú el único. Por mí has sufrido, lo sé. Porque he sido una niñata egoísta, que no ha valorado lo que ha tenido, y lo más importante que la vida me ha dado eres tú. Te he echo sufrir, y estoy muy arrepentida, pero de cierto modo eso nos ha echo más fuertes juntos.
Son tus ojos, que brillan como miel derritiéndose cuando me miras. Son tus labios, labios que se apoderan de mi ser. Son tus pestañas, donde en su longitud me pierdo hasta llegar a tu interior, mirándote a los ojos. Es tu sonrisa, la única capaz de alegrarme el día cuando todo parece torcerse y veo el mundo en blanco y negro. Son tus besos de los únicos que estoy presa, amor. Es tu cuerpo el que me estremece, el que me vuelve loca y hace que pierda el control. Son tus caricias, la forma en que paseas tus dedos por mis labios y mis mejillas con tanta delicadeza. Es la forma en que me tratas, como si fuera una princesa.
No he encontrado imperfección alguna en tu rostro, ni en tu interior. Por más que la busco no la hallo. Tal vez será porque tal y como eres, eres perfecto. O porque estoy tan enamorada de ti, que creo en la perfección de tus imperfecciones o errores. Eres tú, el amor de mi vida.
Quiero darte las gracias por existir, que no sé qué haría sin ti. Sin el calor de tus besos, sin tu sonrisa cálida que dibuja arcoiris en los tristes pentagramas que veo en días nublados, en blanco y negro. Tú eres mi canción preferida, la que da ritmo a cada día de mi vida.
Te amo.
Hace cinco meses ya que compartimos labios, hace años que te conozco... Y desde que te conocí supe que eras tú, tú el único. Por mí has sufrido, lo sé. Porque he sido una niñata egoísta, que no ha valorado lo que ha tenido, y lo más importante que la vida me ha dado eres tú. Te he echo sufrir, y estoy muy arrepentida, pero de cierto modo eso nos ha echo más fuertes juntos.
Son tus ojos, que brillan como miel derritiéndose cuando me miras. Son tus labios, labios que se apoderan de mi ser. Son tus pestañas, donde en su longitud me pierdo hasta llegar a tu interior, mirándote a los ojos. Es tu sonrisa, la única capaz de alegrarme el día cuando todo parece torcerse y veo el mundo en blanco y negro. Son tus besos de los únicos que estoy presa, amor. Es tu cuerpo el que me estremece, el que me vuelve loca y hace que pierda el control. Son tus caricias, la forma en que paseas tus dedos por mis labios y mis mejillas con tanta delicadeza. Es la forma en que me tratas, como si fuera una princesa.
No he encontrado imperfección alguna en tu rostro, ni en tu interior. Por más que la busco no la hallo. Tal vez será porque tal y como eres, eres perfecto. O porque estoy tan enamorada de ti, que creo en la perfección de tus imperfecciones o errores. Eres tú, el amor de mi vida.
Quiero darte las gracias por existir, que no sé qué haría sin ti. Sin el calor de tus besos, sin tu sonrisa cálida que dibuja arcoiris en los tristes pentagramas que veo en días nublados, en blanco y negro. Tú eres mi canción preferida, la que da ritmo a cada día de mi vida.
Te amo.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)