Esta noche ponte guapa, sal, diviértete, olvídate de todo y déjate llevar perdiendo el control. Maquíllate o ponte esos taconazos que no has estrenado todavía. ¡Cómete el mundo, arrasa con lo que esté a tu alcance!
http://www.youtube.com/watch?v=8c2ahBlTPz0
sábado, 19 de noviembre de 2011
Memorias de una vampira~ CAP.2
Saik durante la clase de Biología no hizo otra cosa que intentar hablar con Sarah, pero Sarah se le resistía, solo le miraba, con esos ojos: miles de secretos ocultos.
Sarah le mandó una nota cuando la clase terminó: -Por favor, no te acerques a mí. Y si lo haces, hazlo con cautela-. Saik, extrañado arrugó la nota.
Entró el profesor de Física y Química, el señor Mars, uno de los profesores más queridos allí, ya que comprendía los problemas de los alumnos y ellos se los contaban con detalles.
-Hoy haremos una práctica, utilizaremos el helio y el hidrógeno como componentes químicos- dijo el señor Mars explicando en la pizarra lo que tenían que hacer-.
Todos los alumnos escogieron pareja para la práctica, y Saik que era muy tímido, no se atrevió a decirle nada a Sarah.
-Veo que Sarah y Saik no tienen pareja... Poneos juntos para la práctica -replicó el señor Mars-.
*En la práctica*
-Deberías de ponerte algo en el cuello que vas a coger frío- dijo Sarah con frialdad-.
-No gracias, estoy bien así- respondió Saik-.
-Póntelo por favor - Sarah quitó de su cuello precipitadamente su pañuelo para que Saik cubriera su cuello con él-.
-Emmm... vale, gracias supongo. Si no lo llego a aceptar me muerdes jajaja -dijo Saik bromeando-.
-Continuemos con la práctica... -dijo Sarah apartando su mirada del cuello del muchacho-.
-¿dónde vives? -preguntó inevitablemente Saik.
-En... ¿una casa? jaja -fue la primera sonrisa que vio de Sarah-.
-Jaja, sí, eso imaginé... -dijo Saik mirando sus ojos-.
Se terminó la clase; ya era hora de irse a casa. Y Saik, siguió a Sarah en su coche camino a su casa, sin saber por qué y perdiéndose en deseo de besar sus labios.
jueves, 17 de noviembre de 2011
Memorias de una vampira, CAP. 1 ~
Sarah Kimbertly, una chica como otra cualquiera, pero algo en ella llamó la atención de Saik Smith... Tal vez sus ojos azules, o su sonrisa que parece dibujada con un pincel palmo a palmo a la perfección. No lo sabe ni él mismo. Saik, un chico de lo más normal también, aunque algo introvertido.
Era un 17 de Noviembre, el más frío de los otoños que se habían dado en la ciudad... Sarah era nueva en el instituto, tenía 17 años e ideas claras. Era su primer día, había llegado tarde porque debido a su torpeza, casi la atropella un coche que iba como alma que lleva el diablo. Saik estaba sentado en su pupitre, cuando la vio entrar...
-Buenos días señorita, debes de ser Sarah... Sarah Kimbertly, ¿no?- dijo el profesor Lewis.
-Sí- dijo Sarah fríamente sentándose en el pupitre que había vacío, cerca del de Saik.
-Pues incorpórate a la clase. El alumno Saik te dará sus apuntes si no es molestia, ¿verdad señorito?-.
-Emm.. claro, claro -dijo Saik atónito mirando el azul grisáceo de los ojos de Sarah-.
Sarah no hablaba, no sonreía... En su cara no se mostraba ninguna emoción o reflejo de sentimiento alguno. Mas en sus ojos azules se podía ver, o por lo menos eso pensaba Saik, que tenía una coraza donde guardaba bajo llave bastantes secretos; una infinidad de secretos...
Era un 17 de Noviembre, el más frío de los otoños que se habían dado en la ciudad... Sarah era nueva en el instituto, tenía 17 años e ideas claras. Era su primer día, había llegado tarde porque debido a su torpeza, casi la atropella un coche que iba como alma que lleva el diablo. Saik estaba sentado en su pupitre, cuando la vio entrar...
-Buenos días señorita, debes de ser Sarah... Sarah Kimbertly, ¿no?- dijo el profesor Lewis.
-Sí- dijo Sarah fríamente sentándose en el pupitre que había vacío, cerca del de Saik.
-Pues incorpórate a la clase. El alumno Saik te dará sus apuntes si no es molestia, ¿verdad señorito?-.
-Emm.. claro, claro -dijo Saik atónito mirando el azul grisáceo de los ojos de Sarah-.
Sarah no hablaba, no sonreía... En su cara no se mostraba ninguna emoción o reflejo de sentimiento alguno. Mas en sus ojos azules se podía ver, o por lo menos eso pensaba Saik, que tenía una coraza donde guardaba bajo llave bastantes secretos; una infinidad de secretos...
That should be me.
Yo debería ser ella. Yo te daría mi corazón si lo aceptaras, yo pondría mi vida en riesgo para salvar la tuya. Daría mi ser por tenerte cerca, porque fueras lo primero que viera al levantarme y lo último al acostarme. Porque ella podrá ser más guapa, podrá tener una preciosa voz, o lo que tú digas. Pero ten por seguro que como yo nadie te va a querer... Hay días en los que me duele el corazón, me duele de ansia, de anhelo; porque te veo con ella, y sin querer, cientos de lágrimas brotan de mis ojos para filtrarse en mis mejillas. Yo soportaría tus bromas, fueran pesadas como un camión o ligeras como una pluma. Yo aguantaría el estrés, los insultos, y todo lo que estuviera por venirse encima de mí tan solo por poder estar junto a ti. Por hacerte sonreír y pintar un arcoiris en tu cuerpo, con mi dedo índice... Sabes que yo por ti entregaría mi alma si hace falta, que intentaría hacer de los momentos que pasáramos juntos recuerdos inolvidables. Y temo conocerte, porque si me duele quererte, imagínate lo que me dolería amarte aún más conociéndote y después tener que olvidarte y dejar simplemente que perdures en un baúl de los recuerdos donde en ese entonces, no sepa ni encontrarme a mí misma.
El motivo de mis sonrisas.
Para vosotros, para la mayoría de vosotros, es sólo un chico. Para mí es más que eso, él es mi héroe, él es mi inspiración, la razón por la cual me levanto cada mañana con optimismo, con ganas de soñar. Él es el artista que pinta mis sonrisas, el pincel que da color a mi vida, mi deseo más anhelado, mis ganas de todo, mis fuerzas, mi sensibilidad; pero lo más importante, él es mi fortaleza, mi ser. Sí, si miras en mis ojos puedes ver que él lo es todo, en cambio si miras a los suyos sólo soy una fan más, del montón. Pero ¿y qué? Me da igual, porque sé que algún día cumpliré mi sueño: algún día tendré el placer de contemplarle ahí, enfrente de mí, de poder oler su perfume, de poder mirar atónita el brillo de sus ojos, de poder demostrarle en una mirada todo lo que significa para mí. Y cuando ese día llegue, cuando por fin eso ocurra, sé que no habrá nada en este mundo que pueda borrar ese momento, ese sentimiento que anhelo sentir. Millones de chicas me entiendes, mas otras personas se dedican a reírse de mis sueños... ¿Y sabéis qué? Me da igual, me da lo mismo lo que digáis porque yo estaré ahí para él cuando lo necesite, aunque no sea en persona, mi corazón lo tendrá él y SIEMPRE le apoyaré, porque somos hermanas y es nuestro deber quererle y apoyarle. Este maravilloso chico, talentoso, guapo, con buena voz... Podéis imaginar que es JUSTIN BIEBER, pues sí, es él. Ese chico que nos enseñó a NUNCA DECIR NUNCA y a creer en todo porque cualquier cosa es posible, pero debes seguir tus sueños sin perder la esperanza y la fe.
Te quiero Justin, Alessandra.
Te quiero Justin, Alessandra.
martes, 15 de noviembre de 2011
Y desperté, entre sollozos y suspiros...
Estremecerme cuando te tengo cerca, sonreír cuando hablo contigo o pensar en las palabras que me dedicaste en esos segundos. Palabras en las que me pierdo, en las que mis sentimientos se inundan. Sentimientos que nunca había sentido antes... Y si me dices que parezco una idiota, lo entenderé. Pero cariño, nadie te amará como esta idiota, porque lo que yo siento por ti es tan fuerte que a veces hace que quiera parar por un momento de sentirlo, que quiera dejar de respirar... ¿Por qué quererte, aún haciéndome daño a mi misma? ¿Es que soy una especie de masoquista o algo por el estilo? Pues no lo sé, no sé porque aún así lo hago... No sé ni yo misma cuál es la razón por la que mi corazón está bajo tu candado.
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