En ese instante perdí la noción del tiempo, sentí que solo estábamos nosotros dos en el planeta, sentí que había encontrado lo que siempre había querido, lo que siempre había soñado tener.
Nuestras miradas se cruzaron; en su cara, un libro abierto. Me miraba con cierta ternura, con esa sonrisa de medio lado que consiguió cautivarme en un segundo. No hicieron falta preguntas, solo nos abrazamos y ahí sentí estar más protegida que nunca, en sus brazos.
Sus ojos color miel me hicieron esclava de sus suspiros; ojos que cuando te miran fijamente te hacen ver las cosas desde otra perspectiva, que te hacen ser mejor persona de un segundo a otro.
Sus labios privaron mi libertad, convirtiéndome en prisionera de sus besos y dejando a los demás en el olvido, permaneciendo él, el único, en mi pensamiento. Repentinamente, sonrió. Su sonrisa cálida iluminó el lugar donde nos encontrábamos y en ese momento supe que me había enamorado, supe que el destino había jugado a nuestro favor con intención de unirnos para el resto de nuestras vidas.
Su voz, era la voz a la que hubiera respondido estuviese viva o muerta, estoy casi segura de ello.
Él es la canción de la que no me cansaría nunca, quien me hace estremecer cuando roza con sus labios mi nuca. Es la razón por la que vivo, mi fuente de inspiración gracias a la que escribo. Es esa luz que brilla siempre en la oscuridad, un apoyo completamente incondicional. Es la nota que le faltaba a mi compás, la única persona que no dejo de pensar. Él es la razón de mi existir, por que sin él, no sería tan feliz. Él es mi ser, la persona que a mi lado siempre he anhelado tener.
Sin él, mis silencio se convertiría en soledad, mis lágrimas ahogarían el mar. Porque le quiero, por encima de todo y todos, por encima de cualquier pero. Mis días no cobrarían vida, no tendrían este color que solo él le ha dado con el paso del tiempo, mi existencia no tendría sentido, ni mi corazón fuerzas para latir.
Los dos estamos locamente enamorados.
Él es mi presente, será mi futuro y es lo mejor que me ha pasado.