Espinas
Mi corazón pregunta por ti,
quiere saber adónde has ido
y le gustaría que supieras, querido,
que ya no tiene fuerzas para latir.
Tantas mentiras, entre tan pocas verdades;
tanto amor el mío por ti, y tan falso tu querer.
Amargo encuentro el que me hizo comprender
que no era yo la única; que había otra mujer.
No queda nada más que el ayer, que hoy
es pasado y mañana no estará presente.
No queda nada más que un alma
vagando por la calles estrepitosamente.
Eras una rosa entre cientos,
aún así yo te escogí a ti;
sin lugar a dudas
ni el mínimo arrepentimiento.
Me advirtieron de tus dañinas espinas,
parecían tan flácidas a pesar de estar tan escondidas.
Siempre queriendo creer que no podías
herirme, ¡qué hipocresía la mía!
Mis lágrimas han perdido incluso
transparencia, de tanto llorar.
Mi mundo carece de sentido alguno
desde el día en que no estás.
Solo asoma a mis ojos
el brote de la última lágrima,
y a mis labios, la última frase
entre tantas que oirás:
"Hice lo que pude y
en mi conciencia no pesará;
ya que te amé como a nadie
y entregué lo que tuve para dar".
Alessandra Sánchez.