Entonces encontré una carta sobre la mesilla de noche; simplemente decía:
martes, 30 de octubre de 2012
La despedida.
Desperté entre sollozos, entonces comprendí que me faltaba algo. Faltaba aquel dulce aroma impregnado en el ambiente de la habitación, su cuerpo junto al mío, sus brazos rodeándome, su rostro frente al mío, el calor de sus caricias. Abrí los ojos y por un instante pensé que había sido una pesadilla, que se había ido. Volví a cerrarlos, y luego los abrí repentinamente, pero para mi sorpresa, no estaba allí en realidad. Se había marchado. Al no ver su ropa desperdigada por todo el suelo, me sentí vacía. Podía notar cómo miles de sensaciones afloraban en mis ojos, transformándose en lágrimas que poco después brotarían de ellos para filtrarse en mis mejillas y ser absorbidas por mis labios. La persona a la que más quería, me había dejado, se había ido.
Entonces encontré una carta sobre la mesilla de noche; simplemente decía:
Entonces encontré una carta sobre la mesilla de noche; simplemente decía:
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