-Mamá, no es un capricho, le quiero de verdad.
-Hija, sabes que eres muy joven... no sabes nada de la vida.
-¿que yo no sé nada de la vida?
-Hija, te quedan miles de experiencias por vivir; miles de errores que cometer. No te precipites y tómatelo con calma.
-mamá, joder, le quiero, le quiero tanto que cada vez que le siento cerca siento que el corazón se me va a salir del pecho.
-¿y qué es lo que te gustaría que supiera?
-quiero que sepa que cada respiración que tome, cada movimiento que haga, cada promesa que rompa, cada paso que dé; yo estaré observándole y pendiente siempre de él. Que cada palabra que diga, cada juego al que juegue, cada noche que permanezca, estaré ahí. Siempre. Que cada sonrisa que finja estaré ahí también para hacerle sacar una de verdat. Que si no estuviera, o se fuera, no tendría sueños que perseguir; porque él es mi sueño, es con lo que he estado soñando, lo que he querido poder tener algún día. Y lo conseguí, le tengo por fin.

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