martes, 27 de diciembre de 2011

CAP.6 ~ Sentí como si un frasco de cristal muy fino se rompiera dentro de mí, clavándome trozos de cristal, despedazándome el corazón.

Al abrirse las puertas, cuando pudimos mirar, allí estaba Gloria. Atónita, con una expresión de GRAN SORPRESA en su rostro. Tenía las llaves del teatro en la mano, no sabíamos de dónde las había sacado, pero al vernos a mí y a Justin tan cerca, se desmayó y las llaves se precipitaron contra el suelo. Automáticamente, fui a recogerla y Justin me echó una mano. Mientras Glo estaba dormida, Justin y yo entablamos una conversación...
-Alessia, esto... esto no se lo podemos decir a nadie-me miró unos segundos y desvió rápidamente la mirada-
-Yo creía que... Esto sería de verdad.
-Lo es, pero no podemos hacerlo público...¿entiendes?
-No, no lo entiendo. Hace unos minutos no opinabas lo mismo Justin.
-Lo sé, pero... No nos conviene, prefiero verte a escondidas, con más intimidad.
-¡Cómo pude pensar que una estrella del pop mundial no se preocuparía por el "qué dirán"! Lo siento, de verdad. Creo que esto no ha sido nada bueno para tu carrera. 
-No, Alessia, no lo interpretes así... Sólo quería..-le interrumpí-
-No, con eso que acabas de decir me lo has aclarado todo..-Mis ojos se humedecieron- Por favor Justin, vete.
-No me voy a ir hasta que no me escuches del todo.
-Te digo que te vayas, que no quiero volver a verte, ¿lo has entendido?
Justin, enfadado, apretó los puños y las venas de su frente y su cuello se hincharon cada vez más. Sus ojos se pusieron vidriosos, hasta que vi rodar una lágrima por su mejilla. 
Sufrí mucho al verle así. Hubiera preferido 1OOO años de tortura, cualquier tipo de tortura, antes que verle llorar y menos por mí. Lo sé, tenía que haberle escuchado del todo, pero no. Yo era muy cabezota y actuaba espontáneamente sin plantearme las consecuencias futuras.
Finalmente, después de un par de minutos intercambiando miradas con distintos significados, Justin caminó precipitadamente hacia las puertas para salir, se giró. Me miró.
-Te quiero, joder... Te quiero.
Fui a responder, pero no me dio tiempo ya que dio un portazo cuando iba a contestar. Estaba confundida, nunca me había dolido tanto el corazón. Sentí como si un frasco de cristal muy fino se rompiera dentro de mí, clavándome trozos de cristal, despedazándome el corazón. 
Gloria, al cabo de una hora aproximadamente, despertó media aturdida.
-¿Dónde estoy?... ¿Qué ha pasado?
-Estás en el teatro, te has desmayado Glo.
-¿cómo?
-Sí, te has desmayado.
-Juraría que vi a Justin aquí, contigo jaja. Creo que me di un golpe bien fuerte.
-Sí, será el golpe que te diste jaja-fingí una risa, para no tener que desvelar lo que a Justin no le hubiera gustado que supiera nadie-
¿Qué hacemos en el teatro?-preguntó Glo-
-Em... Vinimos a tocar el piano, nos metimos por un callejón y entramos jajajaja. Fue ahí cuando te diste el golpe y te desmayaste (:
-¿Y tú, por qué lloras? ¿Estabas llorando Aless?-me acarició la mejilla-
-Verás, yo también me di un golpe en la rodilla y me duele mucho- Fingí cojear cuando me puse de pie para marcharnos-
-Oh, qué torpes somos Dios jajaja-me hizo reír, pero al reírme me dolió el pecho mucho, creo que concretamente, me dolió el corazón-
-Vamos Glo, quiero ir a casa-
Nos fuimos y cerré el teatro con las llaves que se le habían caído a Glo cuando se desmayó, las guardé finalmente en mi bolsillo y llamé a mi papá para que nos viniera a recoger.
Una vez en casa, encendí mi Apple y entré en Twitter como de costumbre. Vi en las notificaciones que me seguía alguien, entonces miré a ver de quien se trataba.
Justin Bieber, cómo no. Me seguía en twitter, irónico y desconcertante.
En ese momento, había acabado de twittear así que estaba conectado. Recibí un mensaje que decía así: "Lo siento Alessia, soy un idiota. No me di cuenta de lo que perdía hasta que salí por esa puerta pensando en todo lo nuestro, lo que vivimos en tan solo tres días. Pero si tan solo me dejaras que te explicara...Por favor, volvamos a vernos". Terminé de leer, me gustó que me escribiera pero mi orgullo me pudo así que no le respondí. Me acosté en mi amplia cama, encendí el iPod y me puse los auriculares, como siempre, sí. Sonó, nuevamente como aquel día, "It Will Rain- Bruno Mars". Pensé en cambiar de canción, pero la escuché y me recordó a lo nuestro. A lo que habíamos vivido y experimentado en esos tres días. No pude cambiarla, no. Así que la escuché una y otra vez hasta quedarme dormida. Mi padre vino a mi habitación...
-Alessia, te has dormido muy temprano, no has cenado. Vamos venga, baja al comedor-me sonrió-
-No quiero comer, no quiero nada- estaba empapada en llanto, así que no di la cara-
-¿No quieres hablar?
-No, déjame dormir.
-Puedo hacer.. ¿algo para que te sientas mejor?
-Sí.
-¿Qué hija?
-Dejarme dormir tranquila sin molestarme, díselo a Gloria, que no me despierte que dormiré un largo tiempo
-Vale bella durmiente, te quiero princesita de papá-me besó por fuera de las sábanas-
Seguí durmiendo, hasta que el incordioso sonido de mi iPhone me despertó. Eran las 2 de la mañana, joder, ¿no saben divertirse de otra manera? Esperaba que fuera importante, miré el móvil. Era una llamada de un número oculto, cuando fui a cogerlo colgó. Recibí un mensaje a los dos minutos cuando me dispuse a acostarme de nuevo: "Nos vemos en frente del local de Street-Dance, te espero preciosa ;)". Me hubiera encantado que fuera Justin, pero obviamente tenía que tratarse de Jaxon, por esa forma de dirigirse a mí. Así que me puse lo primero que vi a ciegas en el armario y unas zapatillas nike al azar y fui a dar allí, cogí uno de los cochazos de mi padre, sin que se diera cuenta nadie. Llegué al local, no había nadie. En ese momento me pregunté `¿Por qué he venido?´. Unas manos delicadas y fuertes, haciendo que me sintiera a salvo, acapararon mis hombros. Me giré, tenía una capucha y al ser de noche no pude distinguir su rostro, tampoco habló. Me dio una especie de nota, no la leí en ese momento, acompañada de una rosa negra. No pude aguantar y decidí romper ese silencio...
-¿Jaxon? ¿Eres tú? -Intenté distinguir algo en la penumbra, pero los ojos de ese chico no brillaban como brillarían los de Jaxon, pensé-
-¿Jaxon? -Respondió el chico, algo confuso, como si no se esperara mi pegunta-
-¿Quien eres?-me asusté y retrocedí-
De repente me besó. No me dio tiempo a reaccionar, pero ese beso supe distinguir de quien era. Era él. Dios mío, era él.

No hay comentarios:

Publicar un comentario