Querida Mariah, soy John, y llevas toda la razón cuando dices que siempre nos quedará París.
Respecto a lo de una nueva vida... Sí la tengo. Mas no amo a la mujer con quien he tenido dos niños preciosos, te sigo amando a ti. No he podido olvidar aquellas tardes de verano paseando en barca por el lago, respirando tu aire y soñando tus sueños. Compartiendo habitación, e incluso cama. Viéndote dormir, observando cada una de las facciones de tu rostro mientras yacías sobre mi pecho, dormida.
Nunca leí las otras cartas, no las llegaste a enviar. Las mías supongo que tampoco las recibiste, y llevo esperando este día desde que me fui del pueblo.
Mariah, te amo. París, espéranos que estamos a tiempo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario