miércoles, 4 de septiembre de 2013

Se oyen pasos de alguien, que no llega nunca.

Desde que lo conocí me he estado preguntando si pensará en mí como lo hago yo; si sonreirá al escuchar mi nombre como sonrío yo al escuchar el suyo.
No me explico cómo en tan poco tiempo, en apenas unos minutos, el corazón de una persona deja de latir al ritmo que lo hacía, para latir al ritmo que ahora le marca una persona que hasta hace poco desconocía...
Siempre me ha costado exteriorizar mis sentimientos,
he sido fría,

sin embargo, desde el día en que el destino te cruzó en mi camino mi corazón se derritió con el roce de tu piel sobre la mía.
Me asusta el pensar que me has hecho sentir lo que nadie nunca ha logrado, y me aterra el simple hecho de imaginar lo que sería una vida sin ti.

Qué ironía, ¿no?

Cuando no te tuve, ni te tengo, me aferro a la esperanza de compartir un futuro contigo.. Un futuro sin complicaciones, solo sonriéndome como hiciste aquel día. Porque quizá yo para ti no existo, pero tú te has convertido en la razón de mi mera existencia. Y lo que más duele de todo, es ver que no muestras el interés que muestro yo por ti, y más de una vez en estos amargos días impregnados del aroma de tu recuerdo se oyen pasos...

Se oyen pasos de alguien, que no llega nunca.


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