martes, 22 de noviembre de 2011

Anhelo.

Porque si tú no estás me muero. Anhelo esos veranos en la casa de la playa donde jugábamos al ajedrez. Me pierdo en sombras que solo me recuerdan de tu ausencia, dibujando lágrimas que brotan por mis pestañas para fundirse en mis mejillas y en otros casos, caer en mis labios para adivinar a qué sabe la tristeza. Tristeza porque te has ido, porque ya nada es igual. ¿Recuerdas el SIEMPRE que prometimos ese 2 de Julio en la playa? Pero ahora es que comprendo que como al igual ese SIEMPRE con nuestros nombres lo borraban las olas, nuestro amor se deterioró con el paso del tiempo... Bueno, mejor dicho: tú deterioraste mi pobre y agrietado corazón.

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