lunes, 21 de noviembre de 2011

Memorias de una vampira~ CAP.3

Saik, mientras seguía a Sarah cada vez se alejaba más de la civilización... Parecía que su casa estuviera perdida, en un lugar Dios sabe donde y que tardaría no se sabía cuanto.
Llegó a una zona costera, pero deshabitada. Solo se podía divisar una enorme y preciosa casa, que parecía estar habitada por gente de mucho dinero y con muchos miembros familiares. La casa estaba situada al pie de un acantilado que ofrecía una preciosa vista del paisaje marítimo: el agua cristalina y azul como los ojos de Sarah, era una sensación electrizante el hecho de mirar al mar y pensar en ella... A Saik se le ponían los pelos de punta cuando se adueñaba de sus pensamientos.
Sarah bajó del coche, y Saik, que había bajado ya para no levantar sospechas, escondido detrás de unos pocos arbustos, se fue acercando cada vez más para ver cómo actuaba. Sarah tocó la puerta y una preciosa mujer abrió la puerta, sonriéndole y abrazándole, y ella, aceptando ese cariño.
Saik pensaba para sus adentros, que cómo una chica como Sarah, que parecía fría como el hielo y áspera como un esparto, podía soportar que la sobaran y besaran de tal manera. Supuso que era su madre quien abrió la puerta: una mujer de rostro pálido también, ojos azul grisáceo y cabellos de oro.
Esperó junto a la casa escondido, tras cuestión de unos 25 minutos Sarah salió y Saik torpemente salió de su escondite y ella lo descubrió.
-Se puede saber, ¿qué demonios haces tú aquí? -gritó Sarah-.
-Lo siento, estaba... emm... ¿esa era tu madre?-intento calmar Saik la situación-.
-Sí, es mi madre. ¿Qué más quieres saber? ¿Piensas espiarme mientras me duche o algo por el estilo?-Sarah seguía alterada-.
-Pues no estaría mal, jaja-bromeó Saik, empeorando repentinamente la situación-.
-Mira, te dije que tuvieras cuidado y no te quiero ver cerca de mí más.. Ni por aquí-.
-Pues eso quien lo decide soy yo, no tú - le guiñó un ojo a Sarah-.
{Sarah, cabreada y de algún modo extraño, excitada, miró eléctricamente a Saik, provocando en el cuerpo del joven un estremecimiento en su cuerpo}
-No me mires así más, ¿entendido? -Saik agarró su mano, y la soltó tras tocarla... Pues estaba congelada como el hielo- Estás .. helada.. ¿te encuentras bien?
-Suéltame, eres un estúpido. Sí, estoy de lujo. Ahora VETE y no VUELVAS.
-Claro, como pidas- dijo Saik irónicamente, y la besó sin tiempo de que le diera a reaccionar-.

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