martes, 12 de noviembre de 2013

Esperanza

El día más frío de otoño, con el sabor más amargo de todos que habían experimentado mis labios. Nos cruzamos. Lo miré. Me miró. Nos miramos. ¿Por qué siento esta inmensa opresión incesante en mi pecho? ¿Qué sucederá esta vez? ¿Volveremos a discutir? En caso de que lo hiciéramos, estamos acostumbrados. En eso se basa lo nuestro; mejor dicho, en eso nos basamos los dos. Pero, ¿y qué pasa si no es como siempre? ¿Qué pasaría si se fuera realmente? No, no creo que se marche. Si me ama permanecerá a mi lado por mucho que, tan pronto subamos al cielo en una montaña rusa, volvamos al suelo de golpe y porrazo...

-Buenos... Buenos días -dije en un hilo de voz, mientras él me apartaba un mechón de pelo de mi rostro-.
-Gracias por todo... -dijo con la voz desgarrada, como si sus cuerdas vocales se rajaran al pronunciar esas tres palabras que para mí, ya tenían significado.-
-¿Te vas? ¿Es eso verdad? -irrumpí la tranquilidad elevando la voz.-
-No puedo permanecer más tiempo cerca de ti, sabes que solo nos hacemos daño...
-¿Qué? ¡Yo nunca haría daño a la persona que, con solo respirar, me da la vida!
-No lo hagas más difícil... -se giró para marcharse, así sin más...- recuerda que te quiero, por encima de todo aunque a veces te hago dudar.
-¡Te odio! -grité hasta sentir mi corazón estallar en pedazos- ¡Prometiste que nunca me dejarías! ¡Lo prometiste! ¡No puedes marcharte, no ahora que es cuando más te necesito! -aún conservaba la esperanza de que diera media vuelta y volviera, como siempre, a mí, abrazándome y besándome... Haciéndome sentir a salvo de todo y de todos, devolviéndome la vida que no sabía que me había robado.-

No obtuve respuesta alguna, solo quería que aquel dolor que oprimía mi pecho por fin cesara, se calmara con algún tipo de antídoto que esperaba conseguir tomando una bocanada de aire; sabia que no pararía de arder en llamas mi interior, 

pero de esperanzas se vive, o eso dicen... 

Lo que nadie sabe es que el mero hecho de su existencia, la mínima probabilidad y las pocas posibilidades de que regresara a mi lado, de que diera media vuelta. ¡Joder! Media vuelta para volver a llenar ese vacío que había sembrado en mí; solo pedía eso... ¡Una explicación! ¡Exacto, eso es! Pero no, ni eso era capaz de darme. Así que se fue. Llevándose con él mi alma, mis pensamientos, todo mi ser. ¿Qué estaba pasando? ¿Por qué se había alejado? 

Demasiadas preguntas, para tan pocas respuestas...


Día tras día lo llamé, sin recibir respuesta nunca, en ninguna de las llamadas. Sólo oía su voz en el contestador, por lo visto no quería acordarse de mí. O lo que quería era olvidar todo. No sé nada. No sé qué pasa. No sé cuáles son sus intenciones, no puedo ser más fuerte. No aguanto sin derrumbarme al verlo en todos sitios, adonde quiera que miro, adonde quiera que voy... Allí está él, con su sonrisa radiante y su carácter temperamental. Con sus encantos y lo que más me hacía por momentos odiarlo, y a la vez, amarlo como a ningún otro había amado. 

Mi abuela está muy enferma, debería dedicarle un poco más de tiempo y dejar de pensar en él. Se pondrá bien, ella es fuerte. Intento convencerme a mí misma de que todo irá mejor con el tiempo, que es el mejor cirujano... Hasta que lo veo a él en el hospital, entre los pacientes en la misma sala que mi abuela. Siento mi mundo desvanecerse, siento como si todas las estrellas y los planetas, toda la materia, todo el peso se volcara sobre mi espalda. Como si me perforaran el corazón con una bala, como si me rajaran el vientre con una navaja, despiadadamente. ¿Era él? Pues claro, era él... Era el mismo, solo que con menos pelo, mucho menos pelo... No tenía pelo. Su tez estaba pálida. Su cuerpo robusto había quedado en una estructura casi esquelética; hasta que su mirada perdida encuentra la mía y un destello de luz fusiona ambas, devolviéndonos mutuamente la vida que creíamos haber perdido. 


"Esta vez, voy a ser yo la que se quedará. Siempre. Junto a ti. 
Todos los días de mi vida." -corrí a sus brazos para nunca soltarlo.-

sábado, 5 de octubre de 2013

"Lluvia en las pestañas"

"Quiero ser tu tregua cada invierno después de la guerra, tu problema y a la vez la solución, tu enfermedad y medicación, tu pesadilla y al mismo tiempo tu salvación, tu odio manifestado en amor, tus gritos cuando susurras despertando mi corazón, cada `sí´ y cada `no´, tus miedos manifestados en la mayor pasión, tu fuego exterior y el hielo que aviva en tu interior. Convertirme en tu juventud y tu vejez, tu locura y asimismo tu sensatez, tu orgullo y tu timidez, tu cordura y tu bajeza, el mejor recuerdo de tu vida manifestado en un destello de belleza. Tu nostalgia de domingo, tu amargura sabor café [...] "                                                      -Deseó al ver un resplandor irrevocable en el infinito cielo oscuro aquella noche de otoño en el porche.
Lástima que los sueños, sueños son; y que los deseos, no siempre llegan a hacerse realidad... 

Mientras, siente su espera eterna, con lluvia en las pestañas...


lunes, 9 de septiembre de 2013

pétalos

Mi corazón se marchita
al compás de tus pasos cada vez más lejanos,
mi memoria quiere borrar cada cita
que tus labios hayan expirado.
Mis ojos no quieren otra mirada
que no provenga de tus ojos café,
mis labios rechazan cualquier beso
que no sea propiciado por tu boca de miel.
Mi cuerpo no se estremece con caricias extrañas,
solo anhela tus manos sobre mi piel.
¿Qué es esto que siento en las entrañas? 
Creo que es deseo, deseo o amor, no lo sé.

Alessandra Sánchez.

domingo, 8 de septiembre de 2013

Pasando página, cambiando de libro

Siempre he pensado que guiarse por los impulsos y las corazonadas, es la mejor opción ante una situación difícil. Hacer lo que sientes, donde lo sientes y en el momento en que lo sientes. Disfrutar de la vida, porque solo hay una, dicen... El caso es que el trágico fin de la historia más bonita de amor de mi vida, todavía lo siento en mis costillas, lo siento como una brecha en lo más profundo de mi corazón. 
Esa brecha no sanará nunca, a pesar de que intente cicatrizar...
"El tiempo todo lo cura" 
No sé si la anterior afirmación es del todo cierta, mas en mi opinión, 
el tiempo no cura, solo nos ayuda a acostumbrarnos a vivir sin alguien
de manera que el tiempo no será mi curandero... ¿Para qué hacernos más daño? Cuando deberíamos ser más felices que nunca, libres, sin ataduras. En realidad, me mata reconocer que te echo de menos, que mi cama se hace enorme y se llena de vacío, de tu ausencia que me pesa en la conciencia... Quizá la solución no sea pasar página, quizá...

tenga que cambiar de libro.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Se oyen pasos de alguien, que no llega nunca.

Desde que lo conocí me he estado preguntando si pensará en mí como lo hago yo; si sonreirá al escuchar mi nombre como sonrío yo al escuchar el suyo.
No me explico cómo en tan poco tiempo, en apenas unos minutos, el corazón de una persona deja de latir al ritmo que lo hacía, para latir al ritmo que ahora le marca una persona que hasta hace poco desconocía...
Siempre me ha costado exteriorizar mis sentimientos,
he sido fría,

sin embargo, desde el día en que el destino te cruzó en mi camino mi corazón se derritió con el roce de tu piel sobre la mía.
Me asusta el pensar que me has hecho sentir lo que nadie nunca ha logrado, y me aterra el simple hecho de imaginar lo que sería una vida sin ti.

Qué ironía, ¿no?

Cuando no te tuve, ni te tengo, me aferro a la esperanza de compartir un futuro contigo.. Un futuro sin complicaciones, solo sonriéndome como hiciste aquel día. Porque quizá yo para ti no existo, pero tú te has convertido en la razón de mi mera existencia. Y lo que más duele de todo, es ver que no muestras el interés que muestro yo por ti, y más de una vez en estos amargos días impregnados del aroma de tu recuerdo se oyen pasos...

Se oyen pasos de alguien, que no llega nunca.


martes, 3 de septiembre de 2013

"Nunca nadie me sonrió así"

Esa sensación, cuando accidentalmente, lo ves por primera vez y se detiene el mundo, el planeta deja de girar en torno al Sol y la gravedad ya no es la que mantiene tus pies sobre la Tierra, ahora sientes todo tu entorno girando alrededor de él. Sus ojos paralizan hasta el más agudo de tus sentidos, su mirada te estremece hasta erizar por completo cada parte de tu piel. Sonríe y sientes sumergirte en un profundo sueño del que no quieres despertar; y su olor, te embriaga de todas las maneras posibles cuando se acerca a ti. Tu corazón latiendo a mil pulsaciones por segundo, se acelera cada vez más, a cada segundo, a cada centímetro más cerca de tus labios... Todo, accidentalmente, por desgracia o por fortuna, cambia. ¿Y tú? Tú no puedes hacer nada para evitarlo. Ya es demasiado tarde. No debías haberlo mirado, no debiste haber intercambiado ni el mínimo gesto con él. Cuando no lo tienes cerca de nuevo, y estás en la cama intentando poder dormir, ni el cansancio ni nada pueden hacerte entrar en trance para lograrlo; tu cabeza se llena de pájaros, de ideas, transforma todo aquello que creíste sentir por él haciéndote creer que todo será bonito... Que quizá no seas una más de cientos para él; con la esperanza de que quizá vea en ti algo especial que nunca encontró en otra persona. Sin embargo, cuando vuelves a verlo todas sus miradas o muchas de las que percibes, se están fijando en ti. -Te pones nerviosa y desvías tu atención a cualquier otro punto cercano a él-. Como si él quisiera decir algo y su orgullo o su prepotencia se lo impidiera. Y tú, como una tonta, pensando que quizás, solo quizás, quiera decirte "escápate conmigo" o "vámonos lejos". Pero ves esa posibilidad nula, cada vez más confundida caes en la incertidumbre y la impotencia de no poder saber lo que siente, lo que quiere y lo que piensa de ti. ¿Qué me pasa? Te preguntas cada vez que lo miras y sonríes inevitablemente. Tal vez no merezca la pena, ni debas intentar luchar por ello pero mientras el corazón esté dispuesto a seguir aguantando lo que venga con anhelo de que seguidamente venga por fin la calma en todo este tormento y la batalla entre mi cerebro y mi corazón, que no suelen estar de acuerdo nunca.


Se marcha.

Se está yendo.

Entonces inconscientemente agarras su brazo, lo acercas a ti y le pides con la mirada que se quede. Él aturde tus ideas con su sonrisa, y su despedida, que pareciera que quisiera quedarse para ver qué pasaba entre vosotros. Pareciera que le hubiera gustado seguir allí, en aquel lugar o en otro, pero contigo por esa noche. Al menos para darte la oportunidad de hacerle ver que hay algo en ti que te hace diferente.

Os despedís.

Os miráis.

Un abrazo acompañado de un beso en la mejilla, eso fue todo.
Duró poco, pero fue lo más intenso que has experimentado en tu vida. Quizá debiste besarlo, sacarlo a bailar ya que él no se atrevió. Tal vez de nada sirvió la timidez, cuando lo que tenías que haber hecho desde un principio era llevártelo lejos... No sabes qué pasará cuando lo vuelvas a ver, pero tu corazón te anticipa que dará un vuelco y tu cerebro te pide a gritos que lo escuches a él.
No sabes qué es lo que vas a hacer para conseguirlo. Y si te eres sincera a ti misma, admitirás que

nunca nadie te sonrió así.

Pérdidas llamadas experiencias.-

Quizá escondí bajo un caparazón al que me gusta de vez en cuando llamar "corazón", todo lo que algún día sentí. Simplemente por miedo de mostrarme tal y como soy, por recelo o sencillamente por desconfianza; porque creí que era mejor guardar lo que uno siente para sí mismo y que de donde viene, de lo más adentro y profundo del pecho, se quedara allí, en su lugar de origen... El caso es que..

-llegaste tú-

y todo mi mundo cambió, dio un giro repentino de 360º y yo no pude hacer nada... No pude evitar que invadieras todo de mí; no pude eludir las llamas en que mi pecho estaba ardiendo y quemándose por dentro, y decidí decírtelo y apostar... Y aposté. Y arriesgué. Y gané. Y perdí.

Aposté por ti y sin embargo me arriesgué en brazos de terceras personas, te gané con el tiempo y te consideré mío, y me consideré tuya. Y perdí, te perdí a ti. Pero todo pasa por algún motivo, no hay destino equívoco sino pretensiones basadas en escoger un camino final que no es el nuestro ni nos pertenece. Así que, de este modo, aposté todo y arriesgué lo que un día describía como lo que "más quería", y gané experiencia propiciada por miles de errores que cometí, mas perdí una parte de mi vida.

Que quiera o no, siempre formará parte de mí y de lo que soy. Siempre estará en mí.

viernes, 16 de agosto de 2013

El fin del amor.

Si te digo que no te extraño, miento; si te dijera que no te necesito, mentiría... ¿Es que no te das cuenta, tú, que me conoces mejor que nadie, de que por dentro estoy rota? Me siento vacía al no verte, al no tenerte, pero tú no puedes dejar el egoísmo atrás y pensar que yo también me siento mal, que no eres el único implicado, que estamos igual de asustados... No dije que no te amara, nunca dije que era fácil tomar la decisión que tomé; pero lo hice por el bien de los dos... Y ahora tú, llegas, cada vez más cercanos los recuerdos, a mi corazón. A cada pálpito, a cada respiración. Duele ver a la persona que amas alejándose cada vez más de ti, duele la pérdida de algo que una vez fue lo más maravilloso y mágico del universo, y que sin embargo ahora, se ha convertido en tedio y dolor. Mata el hecho de pensar que esa persona por la que diste todo lo que estuvo en tu mano, por la que hiciste todo lo que pudiste y más, por la que te volviste completamente loca... Se va de tu vida, y puede que para siempre. Que solo recuerda los engaños, propiciados por la inseguridad, que no puede pasar página porque ha sido mucho el dolor que ha pasado por ti. Por tu culpa. Mata. Quema, sentir como arde tu pecho y tu corazón está en llamas... Sentir como estás totalmente destrozada por dentro, sin arreglo aparente. Querer por encima de todo olvidar, pasar página e incluso cambiar de libro; y no poder. Porque todo son recuerdos: cada cosa, cada pequeño detalle, cada canción, cada fotografía, cada lugar, cada olor... incluso tu cama, te recuerda a él. Cada película, cada pareja, cada beso que contemplas, te seguirá recordando a él.
"Porque al fin y al cabo amamos por necesidad, y terminamos anhelando todo aquello que creímos duradero y sin embargo, fue efímero como estrella fugaz".

domingo, 28 de abril de 2013

romper límites

Si la vida son dos días, despreocupémonos del resto. Olvidemos el dolor por un instante y disfrutemos un regalo, conocido como "presente". Amemos como nunca antes lo hemos hecho, cometamos todos los errores posibles en veinticuatro horas, para que en las otras veinticuatro restantes aprendamos. Equivoquémonos al elegir el camino que queremos seguir; pues siempre encontrarás algún atajo que te conduzca a aquello que está destinado a ser. Baila hasta que no sientas los pies, hasta que te derrumbes en el suelo y te quedes dormida. Entonces despertarás.

Despertarás y habrás vivido; habrás cambiado la perspectiva de tu rutinaria vida.

imposibles

En mi interior se ha impregnado el amargo recuerdo de algo que nunca jamás sucedió; el recuerdo de una persona que desconocía y puede que desconozca todavía. ¿Cómo es posible que una mirada sea capaz de revelar hasta el más profundo sentimiento? ¿Qué es lo que me pasa? Intento sopesar la situación, pero el corazón desconoce aquello que llamamos "razón". Si de imposibles se vive, entonces, prevaleceré en un eterno sueño que solo podrá poner fin cuando partas de este mundo, cuando ya no quede rastro de ti. Ni de mí... Cuando solo seamos polvo de estrellas, y brillemos en el cielo en las noches más oscuras para iluminar los corazones de aquellos no correspondidos, de aquellos que al igual que yo, viven de imposibles. 

"Aquellos que duermen para seguir soñando despiertos".


domingo, 7 de abril de 2013

Espinas

Espinas

Mi corazón pregunta por ti, 
quiere saber adónde has ido 
y le gustaría que supieras, querido,
que ya no tiene fuerzas para latir.

Tantas mentiras, entre tan pocas verdades;
tanto amor el mío por ti, y tan falso tu querer.
Amargo encuentro el que me hizo comprender
que no era yo la única; que había otra mujer.

No queda nada más que el ayer, que hoy
es pasado y mañana no estará presente. 
No queda nada más que un alma
vagando por la calles estrepitosamente. 

Eras una rosa entre cientos,
aún así yo te escogí a ti;
sin lugar a dudas 
ni el mínimo arrepentimiento.

Me advirtieron de tus dañinas espinas,
parecían tan flácidas a pesar de estar tan escondidas.
Siempre queriendo creer que no podías
herirme, ¡qué hipocresía la mía!

Mis lágrimas han perdido incluso
transparencia, de tanto llorar.
Mi mundo carece de sentido alguno
desde el día en que no estás.

Solo asoma a mis ojos
el brote de la última lágrima, 
y a mis labios, la última frase
entre tantas que oirás:

"Hice lo que pude y
en mi conciencia no pesará;
ya que te amé como a nadie
y entregué lo que tuve para dar".
Alessandra Sánchez.


sábado, 23 de marzo de 2013

La despedida

¿A qué esperas? Márchate. Si es lo que en realidad quieres, ve y busca tu lugar en otro sitio, ve y busca el calor y las caricias que te di, en otros brazos; coge todo lo que quieras, pero vete ya. Haz que me olvide de ti, tan rápido como tú te has olvidado de mí. Por favor, recoge todo el dolor que sembraste en mi interior y llévatelo también. Porque has marchitado mi corazón, y como una espina te has clavado en mi interior, así que ¿de qué me sirve tenerlo? Haz lo que quieras con él, pero aléjalo de mí también.

lunes, 4 de marzo de 2013

RIMA LXXVIII

Podrá nublarse el sol eternamente;podrá secarse en un instante el mar;podrá romperse el eje de la tierracomo un débil cristal.
¡Todo sucederá! Podrá la muertecubrirme con su fúnebre crespón;pero jamás en mí podrá apagarsela llama de tu amor.
Gustavo Adolfo Bécquer. 

RIMA LXXXI

Dices que tienes corazón, y sololo dices porque sientes sus latidos;eso no es corazón... es una máquinaque al compás que se mueve hace ruido. 
Gustavo Adolfo Bécquer. 

RIMA XXXIII


Es cuestión de palabras, y, no obstante,
ni tú ni yo jamás,
después de lo pasado, convendremos
en quién la culpa está.
¡Lástima que el Amor un diccionario
no tenga donde hallar
cuando el orgullo es simplemente orgullo
y cuando es dignidad!

Gustavo Adolfo Bécquer.

Rima XX

Sabe, si alguna vez tus labios rojos quema invisible atmósfera abrasada, que el alma que hablar puede con los ojos, también puede besar con la mirada.
Gustavo Adolfo Bécquer. 

domingo, 3 de marzo de 2013

arde el amor.

"Es sorprendente cómo una sonrisa puede llegar a causar tales estragos en este adormecido corazón, pero más increíble aún, es que de haber visto tan solo el brillo de tus ojos, me hayas enamorado. Mientras te tengo cerca, te observo con cierta timidez buscando la calidez de tu mirada; hasta que nuestras miradas se cruzan, y mi corazón late a cien pulsaciones por segundo. Quizás me equivoque, pero tengo la certeza de que eres lo que he soñado todo este tiempo atrás. No me acompaña la suerte, pero sé que sería muy afortunada si pudiera decir que somos uno. Apostarlo todo da miedo, pero tal vez sea la única forma de descubrir si valdría la pena, ¿y sabes qué? Yo por ti pongo las manos en el fuego, y el corazón sobre la mesa si hace falta."
Alessandra Sánchez. 

miércoles, 20 de febrero de 2013

Cruda realidad .

"Antes eras tú el motivo por el cual despertaba todas las mañanas, por quien me levantaba de la cama de un salto, para que lo primero que viera fuera un mensaje tuyo. Lo mejor era despertar contigo, a tu lado; amanecer acurrucada entre tus brazos... Ahora que no estás, ¿qué hacer? ¿Para qué dormir si no te tengo? ¿Por qué despertar si todas mis fuerzas se anulan al abrirse mis ojos y descubrir la cruda realidad? Me gustaría dormirme, pero no para despertarme, sino para vivir soñando, como cuando la realidad parecía el sueño más bonito de mi vida".

Alessandra Sánchez.

"Un destino; dos caminos."


‎"Llega un momento en el que los caminos se bifurcan; tal vez sea cosa del destino, para enseñarnos a apreciar lo que tenemos y a valorarlo antes de que sea demasiado tarde, y lo perdamos. "No llores porque terminó, sonríe porque sucedió." Lo que ellos no saben es que al sonreír, los recuerdos que me vienen a la mente, inevitablemente, hacen que lágrimas resbalen por mis mejillas. Ojalá supiera con certeza lo que está pasando; sé que lo diste todo por mí, y te quedaste sin nada. Pero te pido que no me olvides aunque sea egoísta por mi parte, pero yo no podré borrar tu recuerdo de mi corazón: porque la huella que tú has dejado en él nadie será capaz de hacerla desaparecer jamás... Y si en un futuro lejano, te vuelvo a ver, simplemente sonreiré y esperaré recibir tu cálida mirada. Y te diré además, que no fue en vano el "No será un adiós, mejor digamos hasta pronto"."
Alessandra Sánchez.

domingo, 3 de febrero de 2013

Historias de amor.

¿Quién no ha querido un romance de película?

     Para tener una historia de amor, no hace falta un príncipe azul, basta con un chico normal y corriente, un chico que al mirarte deje su huella grabada en tu corazón. 
     Lamentablemente, cuando pedimos dicha historia, no contamos con las adversidades por las que tendremos que pasar, como en toda película, y no somos conscientes de que al vivirlas en nuestra propia carne pueden hacernos de tripas corazón. 
     En toda película, hay un bonito comienzo, todo empieza con una mirada acompañada de una enorme sonrisa. Mientras transcurre, aparecen problemas, problemas que debemos afrontar y a los que no podemos darles la espalda. Tenemos que armarnos de valentía y aguantar lo que venga. Porque no hay una relación o una historia perfecta, no, no la hay. Hay historias inolvidables, bonitas o tristes, pero nunca perfectas. 


sábado, 26 de enero de 2013

Resumiendo.

hate

myself


Apariencias, tan sutiles.

    Todos los días de mi vida he intentado forzar una sonrisa justo cuando más ganas tenía de romper a llorar, de liberarme y por un momento aparcar las preocupaciones a un lado. Creo que ya está bien, que ya he tenido lo que me merecía. He sufrido bastante, mi conciencia me ha carcomido la cabeza, y lo sigue haciendo todos los días. 
    No es que esté mal con lo que creo que soy, estoy triste por lo que en realidad soy.. Y me pongo a pensar, ¿qué habría pasado si hubiera sido diferente? ¿Si hubiera tenido otra cara, otro cuerpo? No lo sé, simplemente...

me rallo, me callo y lucho por dentro.

miércoles, 23 de enero de 2013

"Quiero ser una princesa".

    Recuerdo que desde pequeña, siempre me han preguntado qué quería ser de mayor. Siempre he querido ser una princesa, y recuerdo que me miraban con incredulidad cuando lo decía. Pero me considero una princesa, incluso ahora que he crecido, quiero seguir siéndolo.
    Soy una princesa, sí. Pero no una de esas princesas de cuento; la típica chica diez que tiene unos ojos de ensueño y un pelo precioso, la que es toda una señorita y no dice ni un taco. Durante mi infancia, fui la princesa de mis padres, y ahora, lo que me hace sentirme más viva, es estar enamorada; que él me haga sentir como una verdadera princesa. 

"Quiero ser una princesa".