viernes, 7 de diciembre de 2012
sábado, 3 de noviembre de 2012
Memories.
Me resulta muy difícil mirar atrás y hacer la vista gorda a cosas que, a pesar de los años, me siguen haciendo tanto daño como si hubieran ocurrido ayer mismo. Pero, ¿sabéis qué? Volverse para mirar de cara al pasado es una pérdida de tiempo, debemos vivir en el presente, sin retroceder; y debemos pensar en el ahora, no preocuparnos por el futuro. "Lo pasado, forma parte del recuerdo. Lo presente, está ahí para disfrutarlo. Lo futuro, ya vendrá".
martes, 30 de octubre de 2012
La despedida.
Desperté entre sollozos, entonces comprendí que me faltaba algo. Faltaba aquel dulce aroma impregnado en el ambiente de la habitación, su cuerpo junto al mío, sus brazos rodeándome, su rostro frente al mío, el calor de sus caricias. Abrí los ojos y por un instante pensé que había sido una pesadilla, que se había ido. Volví a cerrarlos, y luego los abrí repentinamente, pero para mi sorpresa, no estaba allí en realidad. Se había marchado. Al no ver su ropa desperdigada por todo el suelo, me sentí vacía. Podía notar cómo miles de sensaciones afloraban en mis ojos, transformándose en lágrimas que poco después brotarían de ellos para filtrarse en mis mejillas y ser absorbidas por mis labios. La persona a la que más quería, me había dejado, se había ido.
Entonces encontré una carta sobre la mesilla de noche; simplemente decía:
Entonces encontré una carta sobre la mesilla de noche; simplemente decía:
"Lo siento, no eres tú, soy yo".
Todo estaba claro; había encontrado a otra, y el solo pensar que había sido reemplazada como un juguete, como un trapo, como un útil de usar y tirar, me hizo el alma polvo.
¡Un aplauso!
domingo, 28 de octubre de 2012
Conoces mi nombre, no mi historia.
Mi nombre no te revelará mi historia, ni mi aspecto te hará ver lo que en realidad siento por dentro. Si me conoces, sabrás que no todas mis sonrisas son de las de verdad, sabrás que no todas mis lágrimas son tristes. Aprenderás que a la hora de elegir, necesito un blanco o un negro, y no un gris. Que cuando más fuerte parezco, más cerca estoy de la fragilidad, de romperme en pedazos. Que cuando te digo "déjame sola", es cuando más te necesito a mi lado, y que cuando digo que no te quiero en realidad estoy diciéndote que no puedo vivir sin ti. Que no deberían hacerme enfadar, si no quieren tener problemas. Que puedo ser la persona más simpática del mundo, pero de manera selectiva. Que odio las falsas promesas y me encantan las historias de amor. Peleo por lo que quiero y lucho por lo que me pertenece. No soy la más guapa del mundo, ni nada que se asemeje. Soy sencilla, una chica normal. No tengo un cuerpo diez, ni unos ojazos. Tampoco tengo la sonrisa más bonita del planeta. Simplemente soy yo, aunque a veces quiera cambiarme radicalmente, y quien me quiera, lo hará por cómo soy en realidad, no por lo que aparento ser o por mi físico.
El principio.
Un paseo, tantos rostros desconocidos pero a la vez familiares. Y de repente sientes que el mundo gira en torno a una única persona de la cual no sabes nada pero tienes la certeza de que en otra vida, había sido tu alma gemela. Entonces el sol brilla aún más, y ves a los demás como hormigas, insignificantes. Ahí está él, que viene calle arriba sonriendo e iluminando su entorno. Tú, atónita, mirándole anonadada, tropiezas con el y os caéis. Te mira. Le miras. Os miráis. Y así, es como empieza una historia de amor.
miércoles, 24 de octubre de 2012
Salada.
Como una única gota de agua en todo un océano, así de invisible me suelo sentir; como una nube en el inmenso cielo azul, todas las noches sola me resigno a reír.
Invisible...
Tal vez lo que más duele es intentar convencerte a ti misma de que eres feliz, cuando estás hecha una mierda por dentro y contigo misma, y darte cuenta de que ante los tapujos respecto a tus estados emocionales o tus expresiones de falsa alegría, la gente es totalmente indiferente.
A flor de piel.
Ojalá pudiera borrar de mi mente todos esos pensamientos, esas inseguridades sobre mi aspecto y mi persona. ¿Sabes lo que en realidad es mirarse en un espejo y darse asco? ¿Sabes lo que es pasarse desde que llegas a tu casa, hasta que te acuestas a dormir, llorando? ¿Sabes lo que es no poder dormir por culpa de esos recuerdos tormentosos que cada vez, en vez de alejarse de ti, sientes que se aproximan? Un pasado presente, un presente pasado. ¿A caso, sabes lo que es mirarte a los ojos, y pensar que quizá, en algún momento, ves a otras delante de ti y desaparece mi presencia? ¿Sabes cómo duele besar tus labios, y oír todos esos halagos, y pensar que no los merezco, que no valgo la pena? ¿Puedes hacerte a la idea de qué se siente al no poder cambiar tu físico? ¿Sabes lo bochornoso que me resulta tener que levantarme la camiseta y dejar al aire mi estómago? Imagínatelo. Simplemente, soy una chica que ha vivido sonriendo, intentando no llorar delante de la gente para ahorrarse explicaciones, ocultando miles de sentimientos bajo su sonrisa, sentimientos que me hieren, que arden como brasas en mi interior. Todo por ti. Hazte a la idea de que seré así toda mi vida, siempre seré esa chica acomplejada incomprendida, mis sentimientos siempre serán invisibles ante los ojos del resto de la gente. Porque no soy nada, no sirvo para nada, y tampoco le hago falta a nadie.
domingo, 21 de octubre de 2012
Promesa número dos.
Aquel dos de noviembre, prometiste que nunca partirías para alejarte de mi lado. Recuerdo las hojas caer del gran sauce bajo el que nos refugiamos de la lluvia, aquel imponente árbol de ramas húmedas y algo quebradas donde, por primera vez, sentí algo revolotear en mi interior. Te miré. Me miraste. Nos miramos. Bastó tan solo esa mirada para saber que el sol volvería a brillar entre las nubes, entonces, me besaste. Efectivamente, el sol salió, pero desgraciadamente tú, te marchaste con él y me dejaste allí, donde cada otoño espero volver a verte. Espero volver a ver tu sonrisa paseándose por aquel parque, donde, me enamoré de ti.
jueves, 26 de julio de 2012
Reflexión.
Llega un momento en la vida, en que te paras a pensar qué hacer con ella. Te preguntas si lo que haces está bien o mal. Te juzgas por todos los errores cometidos, y el pasado te reconcome. Pero la vida solo se vive una vez, y por eso hay que aprovecharla al máximo. Tienes que emborracharte, enamorarte, follar, fumar. Sobretodo, tienes que arriesgar. La vida es juego en el que o ganas, o pierdes; siempre arriesgando.
martes, 24 de julio de 2012
Promesa número uno.
Me dijiste que sería la última vez, que nunca más se repetiría aquello, que jamás me volverías a engañar. Supongo que me imaginabas como la típica ingenua incapaz de destapar todos y cada uno de los tapujos que escondías tras esos finos labios que me volvían loca. Tal vez, pensabas que con un beso lo arreglabas todo, y sí, lo hacías. Conseguías anonadarme en esos labios tan bien perfilados, mientras prometías que nunca más me mentirías... Supongo que esta fue la primera promesa rota, ya que todo lo que vivimos fue una mentira.
viernes, 20 de julio de 2012
Bienvenido a mi vida.
Esa sensación de incomprensión, esas ganas de echarte a correr lejos de donde estés, esas lágrimas que lloras en silencio marginada, esas mentiras y estúpidas sonrisas que todo el mundo se traga y parece que estés perfectamente, esos gritos con los altavoces a lo que dan para que no te escuchen, esos espejismos que te nublan la vista, esa forma en la que te ves cuando miras al espejo, esa burbuja que tienes miedo de romper por si a los demás no le gusta lo que ven de ti... Todo esto se resume en unas palabras: bienvenido a mi vida.
viernes, 13 de julio de 2012
Gotas de agua dulce.
Llueve. Tal vez sea por el hecho de que mi cama está vacía, o puede que se deba a que el cielo está llorando. Aún sigo respirando tu aire, y soñando tus sueños. Dime, ¿cómo es que te impregnaste en mí de esta manera? ¿Cómo es que te has convertido en la luz que da el sol en este mundo? ¿Cómo es que no te dejo de pensar? Dudas, ahora caigo. Todas esas gotas que caen del cielo, son mis dudas. Cuestiones que con el tiempo espero resolver.
miércoles, 30 de mayo de 2012
Querida Mariah, soy John.
Querida Mariah, soy John, y llevas toda la razón cuando dices que siempre nos quedará París.
Respecto a lo de una nueva vida... Sí la tengo. Mas no amo a la mujer con quien he tenido dos niños preciosos, te sigo amando a ti. No he podido olvidar aquellas tardes de verano paseando en barca por el lago, respirando tu aire y soñando tus sueños. Compartiendo habitación, e incluso cama. Viéndote dormir, observando cada una de las facciones de tu rostro mientras yacías sobre mi pecho, dormida.
Nunca leí las otras cartas, no las llegaste a enviar. Las mías supongo que tampoco las recibiste, y llevo esperando este día desde que me fui del pueblo.
Mariah, te amo. París, espéranos que estamos a tiempo.
Querido John.
Hola John, todo ha cambiado desde que te fuiste. Nada es igual, absolutamente nada.
A pesar de que hayan pasado diez años yo no te he olvidado, y tampoco he olvidado esa sonrisa pícara que se te escapaba cada vez que me veías tropezar... Por no hablar de esos hoyuelos que tienes en tus mofletes, cómo me gustaban.
Los días han sido blancos y negros desde tu ida, ya que ni el gris ha hecho acto de presencia en tanto tiempo. Y no me importa lo que pienses por haberte escrito más de mil y una cartas de amor, aunque seguramente ya tienes tu vida hecha y estés casado, con algún que otro hijo y una maravillosa esposa.
Sé que esto no cambiará nada John, pero siempre nos quedará París.
Verdades como casas
Hace un par de años, en un lugar del cual no me acuerdo y en una fecha desconocida, le vi por primera vez. El cielo estaba despejado, no había ninguna nube que tapara el más mínimo rayo de luz que desprendía el sol. Todo sucedió muy deprisa, él se acercó a mí y yo, tímidamente, intenté no quedarme anonadada entre esos perfectos rasgos de su rostro, ese magnífico olor que desprendía cuando caminaba gracias a la suave brisa que lo esparcía alrededor de quién lo tuviera cerca.
En ese instante perdí la noción del tiempo, sentí que solo estábamos nosotros dos en el planeta, sentí que había encontrado lo que siempre había querido, lo que siempre había soñado tener.
Nuestras miradas se cruzaron; en su cara, un libro abierto. Me miraba con cierta ternura, con esa sonrisa de medio lado que consiguió cautivarme en un segundo. No hicieron falta preguntas, solo nos abrazamos y ahí sentí estar más protegida que nunca, en sus brazos.
Sus ojos color miel me hicieron esclava de sus suspiros; ojos que cuando te miran fijamente te hacen ver las cosas desde otra perspectiva, que te hacen ser mejor persona de un segundo a otro.
Sus labios privaron mi libertad, convirtiéndome en prisionera de sus besos y dejando a los demás en el olvido, permaneciendo él, el único, en mi pensamiento. Repentinamente, sonrió. Su sonrisa cálida iluminó el lugar donde nos encontrábamos y en ese momento supe que me había enamorado, supe que el destino había jugado a nuestro favor con intención de unirnos para el resto de nuestras vidas.
Su voz, era la voz a la que hubiera respondido estuviese viva o muerta, estoy casi segura de ello.
Él es la canción de la que no me cansaría nunca, quien me hace estremecer cuando roza con sus labios mi nuca. Es la razón por la que vivo, mi fuente de inspiración gracias a la que escribo. Es esa luz que brilla siempre en la oscuridad, un apoyo completamente incondicional. Es la nota que le faltaba a mi compás, la única persona que no dejo de pensar. Él es la razón de mi existir, por que sin él, no sería tan feliz. Él es mi ser, la persona que a mi lado siempre he anhelado tener.
Sin él, mis silencio se convertiría en soledad, mis lágrimas ahogarían el mar. Porque le quiero, por encima de todo y todos, por encima de cualquier pero. Mis días no cobrarían vida, no tendrían este color que solo él le ha dado con el paso del tiempo, mi existencia no tendría sentido, ni mi corazón fuerzas para latir.
Los dos estamos locamente enamorados.
Él es mi presente, será mi futuro y es lo mejor que me ha pasado.
¿Enserio, ya me olvidaste?
¿Mi felicidad? Tu sonrisa.
Tienes una sonrisa capaz de mover montañas, de calmar la más cruda tempestad e incluso de hacer que cambie el movimiento de las olas del mar. Y cuando sonríes, el mundo entero para simplemente para ver el brillo de tus dientes y el perfil de tus labios. Amaina la peor tormenta y hasta los más infelices encuentran la felicidad. Se acelera mi pulso y aumenta el ritmo cardíaco de los latidos de mi corazón. Cuando sonríes a quemarropa contra el filo de mi boca, estremeces desde el primero hasta el último de mis sentidos. Te conviertes en el dueño de mis sueños y suspiros. Es ver esa sonrisa y sacar yo una, torpemente, inevitablemente, sin poder reaccionar de otro modo que quedándome anonadada en tus labios.
¿Mi felicidad? Tu sonrisa.
martes, 21 de febrero de 2012
Apocalipsis de sentimientos, todos en un 3x1.
Era veinte de febrero y estábamos juntos en mi cama, deseando parar el tiempo para no dejar de arroparnos con recuerdos. Tus brazos me rodeaban confiándome el más sincero y puro amor que jamás me hayan demostrado. Tus ojos, iluminados, se perdían en mi mirada. Tus labios, queriendo colisionar con los míos. Tu sonrisa, esa perfecta sonrisa que derretiría hasta el iceberg más grande del planeta.
La luz se apagó, cada uno encendió una vela y el reproductor de música se puso en marcha.
`Me gustaría parar el tiempo, quedarnos así para siempre´ - Pensaba una y otra vez.
Me decidí a hacerlo, ¿por qué no? Si es la persona a la que más quiero en este mundo, no será tan insoportable el dolor. Estaba nerviosa, puede que un poco. Vale, estaba nerviosísima.
Pero a medida que sus dedos rozaban mi cuerpo y nuestros cuerpos se unían por completo, a medida que me hacía el amor, los nervios se me calmaban. Dolía, sí. Pero ese día no lo cambiaría por nada del mundo, porque fue nuestro día: el día en el que fui suya oficialmente. Y hasta entonces, el más especial de mi vida.
http://www.youtube.com/watch?v=PXJuf-IMMrU&feature=related
La luz se apagó, cada uno encendió una vela y el reproductor de música se puso en marcha.
`Me gustaría parar el tiempo, quedarnos así para siempre´ - Pensaba una y otra vez.
Me decidí a hacerlo, ¿por qué no? Si es la persona a la que más quiero en este mundo, no será tan insoportable el dolor. Estaba nerviosa, puede que un poco. Vale, estaba nerviosísima.
Pero a medida que sus dedos rozaban mi cuerpo y nuestros cuerpos se unían por completo, a medida que me hacía el amor, los nervios se me calmaban. Dolía, sí. Pero ese día no lo cambiaría por nada del mundo, porque fue nuestro día: el día en el que fui suya oficialmente. Y hasta entonces, el más especial de mi vida.
http://www.youtube.com/watch?v=PXJuf-IMMrU&feature=related
jueves, 9 de febrero de 2012
CAP. 12 ~ Soy Derek, Derek a secas.
-¡Alessia! ¿Estás mejor? -Oí una voz que me resultaba muy familiar, pero no era capaz de reconocerla, pero de cierto modo me sentí segura-
-Espera, ¿qué?... ¿Qué hago yo en el hospital? -Miré mi brazo, seguía escayolado pero al moverlo no sentía nada, no me dolía-
De repente, sentí que se paraba el tiempo. Vi el rostro de ese desconocido, que me resultaba familiar, acercarse a mí y sentí que me sumergía en un abismo total donde mis sentimientos explotaban en el interior de mi cuerpo.
¿Pero qué diablos hacía yo en el hospital? ¿Qué me había pasado?
Todo había sido un sueño, un estúpido sueño.
-¿Quién eres tú? -pregunté al extraño que me miraba mordiéndose los labios-
-Oh, no puede ser... Habrás debido de perder el conocimiento tras el brutal golpe que te dio ese cobarde -examinó con preocupación cada extremo de mi rostro-
-¿Qué golpe? ¿Qué cobarde? -me alteré-
-Jaxon, te dio un golpe y caíste al suelo. A partir de ese momento, Chaz te llevó hasta aquí, a tu habitación y vino el médico a examinarte. No despertabas, habías entrado en una especie de coma. Pero gracias a Dios, ha pasado un día en el que no me he separado de ti, y has despertado al fin.
-¿Quieres decir que soñé con aquel chico? -Había olvidado gran parte, por no decir absolutamente todo lo que había pasado. Incluso el nombre de aquel chico que me hizo suya en mi habitación lo había borrado de mi disco duro.-
-¿Qué chico Alessia? -Justin se puso serio-
-¿Alessia? -Comencé a recordar- espera... ¿eres... eres tú?
-Sí, Alessia, es tu nombre.
-Ya, eso lo acabo de recordar...
-¿Me recuerdas? ¿Sabes quien soy yo? -sus ojos se humedecieron, deseando que lo recordara-
-No lo sé, creí saberlo pero no tengo ni idea...
-Soy Derek, Derek a secas. -Me sonrió intentando ocultar la decepción que se llevó-
-Derek, haha. Sueña a perro -me reí a carcajadas, y él me acompañó-
-Hahaha, sí. Derek. El mismo.
-Eres muy guapo, ¿sabes? -me sonrojé-
-Fue a hablar la cosa más hermosa de este mundo. -Guiñó el ojo-
-Pero, ¿qué haces aquí? y ¿qué te ha pasado en las piernas y ese brazo?
-Me caí por las escaleras haha, -mintió- no se me da bien eso de bajar escalones.
-¿Y por qué estás conmigo? ¿Me conoces?
-Para nada, no te conozco -mintió de nuevo- pero he querido pasarme porque me han comentado que eres la paciente más guapa del hospital, jejeje.
-Oh, para ya con esas cosas que me sonrojo -y evidentemente, me sonrojé-
De repente, entró el doctor con un hombre muy parecido a mí y una jovencita muy linda que parecía tener hormiguillas en los pies, no paraba quieta.
-ALESSIAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA! -gritó la joven, a la que no recordaba-
-¿Perdón? -dije en un hilo de voz-
-Gloria, tienes que tranquilizarte- dijo el doctor con seriedad a la joven-
-Doctor, despertó hace poco... -dijo "Derek" mirándome a los ojos, sentado en el borde de mi cama-
-A ver, Alessia... Lo primero es sacarte esa escayola del brazo, ¿te duele al moverlo? -el doctor hizo que moviera el brazo, y la verdad es que no me dolía-
El doctor me quitó la escayola, y la verdad es que me sentí más ligera ja,ja,ja.
-¿Estás bien hija? -una voz masculina, que venía de detrás del doctor (que me estaba examinando) se dirigió a mí con un tono firme y dulce-
-Pa...papá? -tartamudeé, era mi papá. Sí, a él lo recordaba perfectamente. Lo recordé justo en el momento en que oí su voz-
-¿Te acuerdas de mí? -se sorprendieron todos, pero el que más, mi padre-
-Sí papá. -Me besó y me abrazó, como si estuviera orgulloso de mí-
-Bueno Alessia, podrás irte hoy mismo a tu casa. Te daré el alta -el doctor me sonrió- Jose, -se dirigió hacia mi padre- Alessia debe de estar en total reposo hoy. No debéis contarle cosas que hagan que se sobresalte, o algo por el estilo.
-De acuerdo doctor -mi padre finalizó la conversación-
En cuanto me dieron el alta, me despedí de Derek y aquella joven a la que llamaban Gloria, que fue con nosotros a casa.
Pasaron unas dos semanas, y no había vuelto a hablar con Derek. Tenía ganas de verle de nuevo, y entablar una conversación con él.
De repente, un Lunes por la mañana, recibí una llamada...
-¿Diga?
-Hey Alessia, ¿te suena mi voz? -era Derek, evidentemente-
-Derek! Tenía muchísimas ganas de oír de nuevo tu voz -me sonrojé, `pero qué tonta, tranquilízate que no lo conoces Alessia, no te pongas colorada desde ya´-
-Te has acordado jaja, ¿te apetecería ir al Starbucks esta tarde a comer algo?
-¿Me estás invitando a una cita? -me sorprendí-
-Sí, se puede llamar así jaja.
-Claro, nos vemos -justo cuando iba a colgar, Derek dijo algo y no toqué en la pantalla la tecla roja de colgar-
-¿A qué hora princesa?
-A las 5 estaré lista...
-Te paso a recoger... ¿a tu casa?
-¿Sabes donde vivo?
-Sí, me informo de las cosas eh jaja.
-Okey, nos vemos!
-Bye princesa ;)
Derek, Derek, Derek. Desayuné Derek´s en mi taza de leche, y vi su nombre escrito en el bote de la Nutella. No, esto no podía estar pasando.
-Espera, ¿qué?... ¿Qué hago yo en el hospital? -Miré mi brazo, seguía escayolado pero al moverlo no sentía nada, no me dolía-
De repente, sentí que se paraba el tiempo. Vi el rostro de ese desconocido, que me resultaba familiar, acercarse a mí y sentí que me sumergía en un abismo total donde mis sentimientos explotaban en el interior de mi cuerpo.
¿Pero qué diablos hacía yo en el hospital? ¿Qué me había pasado?
Todo había sido un sueño, un estúpido sueño.
-¿Quién eres tú? -pregunté al extraño que me miraba mordiéndose los labios-
-Oh, no puede ser... Habrás debido de perder el conocimiento tras el brutal golpe que te dio ese cobarde -examinó con preocupación cada extremo de mi rostro-
-¿Qué golpe? ¿Qué cobarde? -me alteré-
-Jaxon, te dio un golpe y caíste al suelo. A partir de ese momento, Chaz te llevó hasta aquí, a tu habitación y vino el médico a examinarte. No despertabas, habías entrado en una especie de coma. Pero gracias a Dios, ha pasado un día en el que no me he separado de ti, y has despertado al fin.
-¿Quieres decir que soñé con aquel chico? -Había olvidado gran parte, por no decir absolutamente todo lo que había pasado. Incluso el nombre de aquel chico que me hizo suya en mi habitación lo había borrado de mi disco duro.-
-¿Qué chico Alessia? -Justin se puso serio-
-¿Alessia? -Comencé a recordar- espera... ¿eres... eres tú?
-Sí, Alessia, es tu nombre.
-Ya, eso lo acabo de recordar...
-¿Me recuerdas? ¿Sabes quien soy yo? -sus ojos se humedecieron, deseando que lo recordara-
-No lo sé, creí saberlo pero no tengo ni idea...
-Soy Derek, Derek a secas. -Me sonrió intentando ocultar la decepción que se llevó-
-Derek, haha. Sueña a perro -me reí a carcajadas, y él me acompañó-
-Hahaha, sí. Derek. El mismo.
-Eres muy guapo, ¿sabes? -me sonrojé-
-Fue a hablar la cosa más hermosa de este mundo. -Guiñó el ojo-
-Pero, ¿qué haces aquí? y ¿qué te ha pasado en las piernas y ese brazo?
-Me caí por las escaleras haha, -mintió- no se me da bien eso de bajar escalones.
-¿Y por qué estás conmigo? ¿Me conoces?
-Para nada, no te conozco -mintió de nuevo- pero he querido pasarme porque me han comentado que eres la paciente más guapa del hospital, jejeje.
-Oh, para ya con esas cosas que me sonrojo -y evidentemente, me sonrojé-
De repente, entró el doctor con un hombre muy parecido a mí y una jovencita muy linda que parecía tener hormiguillas en los pies, no paraba quieta.
-ALESSIAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA! -gritó la joven, a la que no recordaba-
-¿Perdón? -dije en un hilo de voz-
-Gloria, tienes que tranquilizarte- dijo el doctor con seriedad a la joven-
-Doctor, despertó hace poco... -dijo "Derek" mirándome a los ojos, sentado en el borde de mi cama-
-A ver, Alessia... Lo primero es sacarte esa escayola del brazo, ¿te duele al moverlo? -el doctor hizo que moviera el brazo, y la verdad es que no me dolía-
El doctor me quitó la escayola, y la verdad es que me sentí más ligera ja,ja,ja.
-¿Estás bien hija? -una voz masculina, que venía de detrás del doctor (que me estaba examinando) se dirigió a mí con un tono firme y dulce-
-Pa...papá? -tartamudeé, era mi papá. Sí, a él lo recordaba perfectamente. Lo recordé justo en el momento en que oí su voz-
-¿Te acuerdas de mí? -se sorprendieron todos, pero el que más, mi padre-
-Sí papá. -Me besó y me abrazó, como si estuviera orgulloso de mí-
-Bueno Alessia, podrás irte hoy mismo a tu casa. Te daré el alta -el doctor me sonrió- Jose, -se dirigió hacia mi padre- Alessia debe de estar en total reposo hoy. No debéis contarle cosas que hagan que se sobresalte, o algo por el estilo.
-De acuerdo doctor -mi padre finalizó la conversación-
En cuanto me dieron el alta, me despedí de Derek y aquella joven a la que llamaban Gloria, que fue con nosotros a casa.
Pasaron unas dos semanas, y no había vuelto a hablar con Derek. Tenía ganas de verle de nuevo, y entablar una conversación con él.
De repente, un Lunes por la mañana, recibí una llamada...
-¿Diga?
-Hey Alessia, ¿te suena mi voz? -era Derek, evidentemente-
-Derek! Tenía muchísimas ganas de oír de nuevo tu voz -me sonrojé, `pero qué tonta, tranquilízate que no lo conoces Alessia, no te pongas colorada desde ya´-
-Te has acordado jaja, ¿te apetecería ir al Starbucks esta tarde a comer algo?
-¿Me estás invitando a una cita? -me sorprendí-
-Sí, se puede llamar así jaja.
-Claro, nos vemos -justo cuando iba a colgar, Derek dijo algo y no toqué en la pantalla la tecla roja de colgar-
-¿A qué hora princesa?
-A las 5 estaré lista...
-Te paso a recoger... ¿a tu casa?
-¿Sabes donde vivo?
-Sí, me informo de las cosas eh jaja.
-Okey, nos vemos!
-Bye princesa ;)
Derek, Derek, Derek. Desayuné Derek´s en mi taza de leche, y vi su nombre escrito en el bote de la Nutella. No, esto no podía estar pasando.
miércoles, 8 de febrero de 2012
"Carta de San Valentín".
"A Cristian Rodríguez Martín".
Hace cinco meses ya que compartimos labios, hace años que te conozco... Y desde que te conocí supe que eras tú, tú el único. Por mí has sufrido, lo sé. Porque he sido una niñata egoísta, que no ha valorado lo que ha tenido, y lo más importante que la vida me ha dado eres tú. Te he echo sufrir, y estoy muy arrepentida, pero de cierto modo eso nos ha echo más fuertes juntos.
Son tus ojos, que brillan como miel derritiéndose cuando me miras. Son tus labios, labios que se apoderan de mi ser. Son tus pestañas, donde en su longitud me pierdo hasta llegar a tu interior, mirándote a los ojos. Es tu sonrisa, la única capaz de alegrarme el día cuando todo parece torcerse y veo el mundo en blanco y negro. Son tus besos de los únicos que estoy presa, amor. Es tu cuerpo el que me estremece, el que me vuelve loca y hace que pierda el control. Son tus caricias, la forma en que paseas tus dedos por mis labios y mis mejillas con tanta delicadeza. Es la forma en que me tratas, como si fuera una princesa.
No he encontrado imperfección alguna en tu rostro, ni en tu interior. Por más que la busco no la hallo. Tal vez será porque tal y como eres, eres perfecto. O porque estoy tan enamorada de ti, que creo en la perfección de tus imperfecciones o errores. Eres tú, el amor de mi vida.
Quiero darte las gracias por existir, que no sé qué haría sin ti. Sin el calor de tus besos, sin tu sonrisa cálida que dibuja arcoiris en los tristes pentagramas que veo en días nublados, en blanco y negro. Tú eres mi canción preferida, la que da ritmo a cada día de mi vida.
Te amo.
Hace cinco meses ya que compartimos labios, hace años que te conozco... Y desde que te conocí supe que eras tú, tú el único. Por mí has sufrido, lo sé. Porque he sido una niñata egoísta, que no ha valorado lo que ha tenido, y lo más importante que la vida me ha dado eres tú. Te he echo sufrir, y estoy muy arrepentida, pero de cierto modo eso nos ha echo más fuertes juntos.
Son tus ojos, que brillan como miel derritiéndose cuando me miras. Son tus labios, labios que se apoderan de mi ser. Son tus pestañas, donde en su longitud me pierdo hasta llegar a tu interior, mirándote a los ojos. Es tu sonrisa, la única capaz de alegrarme el día cuando todo parece torcerse y veo el mundo en blanco y negro. Son tus besos de los únicos que estoy presa, amor. Es tu cuerpo el que me estremece, el que me vuelve loca y hace que pierda el control. Son tus caricias, la forma en que paseas tus dedos por mis labios y mis mejillas con tanta delicadeza. Es la forma en que me tratas, como si fuera una princesa.
No he encontrado imperfección alguna en tu rostro, ni en tu interior. Por más que la busco no la hallo. Tal vez será porque tal y como eres, eres perfecto. O porque estoy tan enamorada de ti, que creo en la perfección de tus imperfecciones o errores. Eres tú, el amor de mi vida.
Quiero darte las gracias por existir, que no sé qué haría sin ti. Sin el calor de tus besos, sin tu sonrisa cálida que dibuja arcoiris en los tristes pentagramas que veo en días nublados, en blanco y negro. Tú eres mi canción preferida, la que da ritmo a cada día de mi vida.
Te amo.
viernes, 3 de febrero de 2012
CAP.11 ~ -Me enteré que te había pasado algo y volé desde Londres hasta aquí.
Una luz incandescente que entró por mi ventana hizo que abriera los ojos, no sé cómo describirlo. Fue un destello fugaz, pasó y no pasó, o estaba loca y veía cosas que no existían. Pero hizo que me despertara.
-¿Qué pasará ahora...?-dije en un hilo de voz.
Me asomé a la ventana, y con dificultades intenté abrir la ventana hasta que de repente una pequeña piedra me dio el el brazo con el que había abierto la segunda contraventana, menos mal que no era el brazo malo...
`Mierda, me he echo sangre`.
Intenté abrir los ojos bien, para divisar de dónde venía esa luz prominente.
Otra piedra, en el mismo brazo, me dio.
Decidí bajar al jardín a ver qué diantres era lo que pasaba allí fuera. Bajé las escaleras cautelosamente, sin zapatos, sin ni si quiera respirar, pues mi padre tenía un sueño muy ligero y la ama de llaves ni te cuento.
Divisé la silueta de un chico, que seguía tirando piedras a mi ventana. Me acerqué, y pareció quedarse de piedra.
-¿Quien eres tú? ¿Qué haces en mi casa? - hice una pausa sin dejar que contestara- me has echo daño con una piedra, ¿sabes?
-Oh, lo siento mucho Alessia... Quería saber cómo estábais.
-¿Alessia? ¿cómo sabes mi nombre? -extrañada, e incrédula a la vez-
-Siento no haberme presentado, soy Mike.
-Mike, un nombre un tanto macarra para la forma en que hablas eh -reí-
-Jaja, si vos lo decís... -sonrió-
-Anda, me pareces muy majo... ¿quieres pasar? Pero tendríamos que subir con cuidado las escaleras, hasta llegar a mi cuarto porque si no...
-Que agradable sorpresa, nunca lo habría imaginado señorita. Claro, pasemos si no os es molestia.
Entramos, atravesamos la puerta y subimos las escaleras sigilosamente, una vez en mi habitación, invité a Mike a sentarse en mi amplia y descomunal cama.
-Alessia, ¿vuestro brazo está bien? -mostró cierta expresión de preocupación-
-Sí, perfecto jaja -dije sarcásticamente-
De repente, sentí un destello, sentía cómo golpeaba la misma luz incandescente que me había despertado. Pero esta vez no golpeaba mi apesadumbrado rostro, no. Golpeaba mi corazón, haciendo que latiera a un acelerado ritmo cuando tenía a ese recién conocido cerca, del cual solo sabía una cosa: se llamaba Mike.
-Y Mike, ¿por qué has venido aquí?
-Me enteré que te había pasado algo y volé desde Londres hasta aquí.
-¿Qué? ¿Londres? ¿Eres de Londres? ¿Cómo te enteraste del accidente? -que raro era todo...-
-Sí, soy londinense; me he criado en el palacio de Webminster, con la realeza. Verás, te resumo la historia...
`Tengo 17 años, y me llamo Mike, como ya sabes. Mis padres tuvieron un accidente de tráfico mientras mamá estaba embarazada. Mi padre murió, y mi madre, aún conmigo en su vientre, seguía con vida. Pocos minutos después llegó el momento de dar a luz: sin ánimos, solo con la esperanza de traerme a mí al mundo, mi madre hizo muchos esfuerzos; pero murió tras tenerme. La familia real me acogió como su hijo adoptivo, y me he criado en el Palacio de Webminster, en Londres. Pero toda mi insignificante y aburrida vida dio un giro de 360 º cuando llegaste vos a mis sueños. Hace un mes el curso de las cosas cambió. Porque aún sin teneros, puedo jurar por mis padres, que os anhelé como nunca he anhelado. Decidí viajar, con el consentimiento de mis padres adoptivos, cuando os vi en las noticias con un titular semejante a "Justin Bieber deja a Selena por una chica italiana". Cuando vi las fotos que aparecían vuestras, me anonadé intentando recuperar el último aliento que me quedaba allí, en Londres. Pues he estado desde ese accidente, buscándoos por todas partes hasta que os encontré. Y aquí estoy, muriendo por dentro al saber que vos, estáis enamorada de una estrella del pop.´
-Oh... -me quedé sin palabras, fue precioso-
De repente, me acerqué a él. Nos miramos fijamente, y me sumergí en sus ojos castaños queriendo quedar atrapada en ellos.
Sí, nos besamos. Fue un beso tierno, apasionado y delicado. Sus labios colisionaban con los míos al unísono, con delicadeza para no hacerme sentir incómoda. Pero desde ese beso, todo pasó muy deprisa...
Estábamos en mi cama, nos acostamos y nos miramos durante largos minutos; eternos diría yo.
Continuamos besándonos, con la misma delicadeza. Esa delicadeza con la que paseaba sus suaves y firmes dedos por mis labios. Me saqué la camiseta, y a continuación los pantalones del pijama hasta quedar en completa ropa interior. ´¿Estoy haciendo algo mal, a caso?`. Tenía un deseo irrebocable por él, pero conforme mi cuerpo yacía desnudo en la cama, bajo el suyo, comenzaron las confusiones.
Todo fue muy delicado: yo era virgen, pero para mi sorpresa él no. No me lo explicaba, pero quería intentarlo. Justo en el momento en el que Mike intentó penetrarme, pensé en Justin. `¿Cómo puede salir una persona de tu vida y entrar otra de repente?´ Las dudas no dejaban de mezclarse con mi deseo, y aún así, lo hice...
-¿Qué pasará ahora...?-dije en un hilo de voz.
Me asomé a la ventana, y con dificultades intenté abrir la ventana hasta que de repente una pequeña piedra me dio el el brazo con el que había abierto la segunda contraventana, menos mal que no era el brazo malo...
`Mierda, me he echo sangre`.
Intenté abrir los ojos bien, para divisar de dónde venía esa luz prominente.
Otra piedra, en el mismo brazo, me dio.
Decidí bajar al jardín a ver qué diantres era lo que pasaba allí fuera. Bajé las escaleras cautelosamente, sin zapatos, sin ni si quiera respirar, pues mi padre tenía un sueño muy ligero y la ama de llaves ni te cuento.
Divisé la silueta de un chico, que seguía tirando piedras a mi ventana. Me acerqué, y pareció quedarse de piedra.
-¿Quien eres tú? ¿Qué haces en mi casa? - hice una pausa sin dejar que contestara- me has echo daño con una piedra, ¿sabes?
-Oh, lo siento mucho Alessia... Quería saber cómo estábais.
-¿Alessia? ¿cómo sabes mi nombre? -extrañada, e incrédula a la vez-
-Siento no haberme presentado, soy Mike.
-Mike, un nombre un tanto macarra para la forma en que hablas eh -reí-
-Jaja, si vos lo decís... -sonrió-
-Anda, me pareces muy majo... ¿quieres pasar? Pero tendríamos que subir con cuidado las escaleras, hasta llegar a mi cuarto porque si no...
-Que agradable sorpresa, nunca lo habría imaginado señorita. Claro, pasemos si no os es molestia.
Entramos, atravesamos la puerta y subimos las escaleras sigilosamente, una vez en mi habitación, invité a Mike a sentarse en mi amplia y descomunal cama.
-Alessia, ¿vuestro brazo está bien? -mostró cierta expresión de preocupación-
-Sí, perfecto jaja -dije sarcásticamente-
De repente, sentí un destello, sentía cómo golpeaba la misma luz incandescente que me había despertado. Pero esta vez no golpeaba mi apesadumbrado rostro, no. Golpeaba mi corazón, haciendo que latiera a un acelerado ritmo cuando tenía a ese recién conocido cerca, del cual solo sabía una cosa: se llamaba Mike.
-Y Mike, ¿por qué has venido aquí?
-Me enteré que te había pasado algo y volé desde Londres hasta aquí.
-¿Qué? ¿Londres? ¿Eres de Londres? ¿Cómo te enteraste del accidente? -que raro era todo...-
-Sí, soy londinense; me he criado en el palacio de Webminster, con la realeza. Verás, te resumo la historia...
`Tengo 17 años, y me llamo Mike, como ya sabes. Mis padres tuvieron un accidente de tráfico mientras mamá estaba embarazada. Mi padre murió, y mi madre, aún conmigo en su vientre, seguía con vida. Pocos minutos después llegó el momento de dar a luz: sin ánimos, solo con la esperanza de traerme a mí al mundo, mi madre hizo muchos esfuerzos; pero murió tras tenerme. La familia real me acogió como su hijo adoptivo, y me he criado en el Palacio de Webminster, en Londres. Pero toda mi insignificante y aburrida vida dio un giro de 360 º cuando llegaste vos a mis sueños. Hace un mes el curso de las cosas cambió. Porque aún sin teneros, puedo jurar por mis padres, que os anhelé como nunca he anhelado. Decidí viajar, con el consentimiento de mis padres adoptivos, cuando os vi en las noticias con un titular semejante a "Justin Bieber deja a Selena por una chica italiana". Cuando vi las fotos que aparecían vuestras, me anonadé intentando recuperar el último aliento que me quedaba allí, en Londres. Pues he estado desde ese accidente, buscándoos por todas partes hasta que os encontré. Y aquí estoy, muriendo por dentro al saber que vos, estáis enamorada de una estrella del pop.´
-Oh... -me quedé sin palabras, fue precioso-
De repente, me acerqué a él. Nos miramos fijamente, y me sumergí en sus ojos castaños queriendo quedar atrapada en ellos.
Sí, nos besamos. Fue un beso tierno, apasionado y delicado. Sus labios colisionaban con los míos al unísono, con delicadeza para no hacerme sentir incómoda. Pero desde ese beso, todo pasó muy deprisa...
Estábamos en mi cama, nos acostamos y nos miramos durante largos minutos; eternos diría yo.
Continuamos besándonos, con la misma delicadeza. Esa delicadeza con la que paseaba sus suaves y firmes dedos por mis labios. Me saqué la camiseta, y a continuación los pantalones del pijama hasta quedar en completa ropa interior. ´¿Estoy haciendo algo mal, a caso?`. Tenía un deseo irrebocable por él, pero conforme mi cuerpo yacía desnudo en la cama, bajo el suyo, comenzaron las confusiones.
Todo fue muy delicado: yo era virgen, pero para mi sorpresa él no. No me lo explicaba, pero quería intentarlo. Justo en el momento en el que Mike intentó penetrarme, pensé en Justin. `¿Cómo puede salir una persona de tu vida y entrar otra de repente?´ Las dudas no dejaban de mezclarse con mi deseo, y aún así, lo hice...
domingo, 22 de enero de 2012
CAP.10 ~ Por un momento pensé que me había abandonado.
Os habréis imaginado quien era; pues sí. Era Jaxon. El mismísimo Jaxon.
Cuando la puerta se abrió, Chaz frunció el ceño y yo me quedé boquiabierta. Jaxon entró preocupado, un poco mareado y buscándome con la mirada.
Vino hacia mí y me besó. No tuve tiempo de reaccionar, todo pasó rápido: como si un huracán hubiese arrasado con todo lo que estuviese a su paso, sin poder hacer nada al respecto.
Justin hizo como por levantarse, con todas sus fuerzas, intentando arrancar nuevamente los tubos que le rodeaban en aquella camilla. Pero no pudo.
Chaz vio la reacción de Justin, decidió irse porque entendió que debíamos hablar solos los tres.
-¡Jaxon! ¿Qué has echo?- Le grité-
-Besarte- gritó con un tono muy firme, e hizo una breve pausa-¿Cómo confías en este tipo después de lo que te hizo y ahora incluso, que casi te mueres por su culpa, eh?- Jaxon en cierto punto, tenía razón. Pero el amor no hace querer entender nada.-
-Porque yo le quiero- miré a Jaxon con los ojos vidriosos, hasta cierto punto, con furia-
-Pero él no te quiere, ¿no lo ves?
-Jaxon sal por esa puerta ahora mismo si no quieres que...-Justin fue interrumpido por Jaxon, quien se acercó a la camilla-
-¿Si no quiero qué? ¿eh? -La cosa se empezaba a poner seria, y yo no sabía qué hacer-
-Lárgate ya- Justin se inclinó, intentando nuevamente levantarse en un intento fallido. Sus venas se marcaron como nunca, parecía que se fueran a salir de su piel. Apretó la mandíbula y lo miró con el ceño fruncido, como quien quiere proteger lo que es suyo; como una persona enamorada.-
-Vamos, estás echo una mierda tío, mírate! -Jaxon no paraba de tentar a Justin-
-Ella no te quiere a ti tío, déjala en paz!
Jaxon golpeó a Justin; le proporcionó un fuerte golpe en los labios, partiéndole uno. El labio inferior de Justin comenzó a sangrar.
-¡JAXON!-Me abalancé sobre él, intentando golpearle-
Los ojos azules de Jaxon parecían inundarse en odio cuando contemplaba el rostro de Justin. Me miró y su odio no cesó, me golpeó, haciéndome caer al suelo.
-¡Cobarde! ¡No la vuelvas a tocar! -Justin, sangrando por el labio, miró mi cuerpo en el suelo. Inconsciente, y Jaxon se largó. Chaz tardó poco en entrar.-
-Tío! ¿Qué ha pasado?-Chaz se sobresaltó-
-Chaz, por favor, llama al doctor para que la examine que no puedo moverme...-Los ojos de Justin se inundaron-
-Se me olvidó decirte que salís en la Portada de una revista...
-Bah, ahora lo que importa es Alessia.
-Tu labio está....-Justin lo interrumpió-
-Lo sé, da igual. Lleva a Alessia a su habitación por favor-
Chaz me llevó a mi habitación en brazos.
Desperté aturdida y mareada, no sabía dónde estaba. Pregunté por Justin, no me respondieron.
-¿Justin? ¿Dónde está Justin?
-Justin ya no está aquí, no te preocupes-dijo el doctor-
-¿Cómo? ¿Dónde? ¿Dónde está Jus?
-Quédate tranquila.
-Quiero irme a casa, llamad a mi padre.
-No te podemos dar el alta todavía, estás afectada por el golpe que te dieron.
El doctor salió un momento de la habitación, y aproveché para escaparme. Fue un milagro que no me pillaran, pero me dio tiempo de parar un taxi que me alcanzó cerca de mi casa.
Era por la tarde, solo quería ver a Justin. Pero no tenía ni idea de qué había pasado, de dónde estaba el chico que me arrebataba las sonrisas.
Entré silenciosamente a casa, tratando que no me viera nadie. Con las esperanzas de que mi padre no estuviera, para que no me interrogara.
-Pero Alessia, ¿qué haces tú aquí?-Mi padre, sí.-
-Pa-pa-papá... -No me lo esperaba- No me han querido dar el alta y estoy estupendamente- Mentí-
-Hija, tienes un moretón en el ojo... ¿esperas que me crea que estás bien? ¿de verdad?
-Papá, fue una caída tonta...
-Dime qué ha pasado. ¿Es por ese chico todo esto?
-¿Por qué chico?
-Por este- mi padre encendió el televisor plasma, estaban dando las noticias, concretamente salía una foto del coche de mi padre, donde se veía el rostro de Justin abriéndome la puerta-
-¿qué es esto?
-El chico del hospital, es el tal Justin ... ¿Bieber?
-Sí, es él... -me ruboricé y salí corriendo a mi cuarto-
Gloria, entró sin llamar a la puerta, como siempre.
-Aleeeeeeeeeeeeee -me abrazó tan fuerte que me dolió- ¿Qué tal? ¿mejor? ¿qué haces aquí ya? ¿te han dado el alta? ¿cómo es que no me habías contado lo tuyo con Justin? ¿cuando empezásteis? -no paraba de hablar, madre mía-
-Gloria! -fingí felicidad- Bien, un poco cansada. Me escapé y vine en taxi. No me han dado el alta. No podía contártelo. -Respondí como un polígrafo, y le conté la historia de Justin, Jaxon y yo aunque un poco desalientada-
-WOWWW! que suerte tienes tía!
-No sé qué pasó. Cuando me levanté Justin no estaba en el mismo hospital que yo... Es todo muy extraño-
Encendí el Apple, y miré en twitter mis seguidores. Habían aumentado unas 30.000 personas en mis followers, ¡vaya! Todo por las noticias. Mandé varios mensajes a Justin, que no respondía. Le dejé mensajes de voz, que tampoco fueron escuchados me imagino.
Por un momento pensé que me había abandonado, tuve esa sensación: como cuando un niño se pierde y no encuentra a su mamá. Yo no encontraba mi Norte ni mi Sur, no encontraba mi brújula. Esa brújula se llamaba Justin Drew Bieber. `¿qué hice mal?´ Me preguntaba a cada momento.
Hasta que llegó la hora de dormir.
Cuando la puerta se abrió, Chaz frunció el ceño y yo me quedé boquiabierta. Jaxon entró preocupado, un poco mareado y buscándome con la mirada.
Vino hacia mí y me besó. No tuve tiempo de reaccionar, todo pasó rápido: como si un huracán hubiese arrasado con todo lo que estuviese a su paso, sin poder hacer nada al respecto.
Justin hizo como por levantarse, con todas sus fuerzas, intentando arrancar nuevamente los tubos que le rodeaban en aquella camilla. Pero no pudo.
Chaz vio la reacción de Justin, decidió irse porque entendió que debíamos hablar solos los tres.
-¡Jaxon! ¿Qué has echo?- Le grité-
-Besarte- gritó con un tono muy firme, e hizo una breve pausa-¿Cómo confías en este tipo después de lo que te hizo y ahora incluso, que casi te mueres por su culpa, eh?- Jaxon en cierto punto, tenía razón. Pero el amor no hace querer entender nada.-
-Porque yo le quiero- miré a Jaxon con los ojos vidriosos, hasta cierto punto, con furia-
-Pero él no te quiere, ¿no lo ves?
-Jaxon sal por esa puerta ahora mismo si no quieres que...-Justin fue interrumpido por Jaxon, quien se acercó a la camilla-
-¿Si no quiero qué? ¿eh? -La cosa se empezaba a poner seria, y yo no sabía qué hacer-
-Lárgate ya- Justin se inclinó, intentando nuevamente levantarse en un intento fallido. Sus venas se marcaron como nunca, parecía que se fueran a salir de su piel. Apretó la mandíbula y lo miró con el ceño fruncido, como quien quiere proteger lo que es suyo; como una persona enamorada.-
-Vamos, estás echo una mierda tío, mírate! -Jaxon no paraba de tentar a Justin-
-Ella no te quiere a ti tío, déjala en paz!
Jaxon golpeó a Justin; le proporcionó un fuerte golpe en los labios, partiéndole uno. El labio inferior de Justin comenzó a sangrar.
-¡JAXON!-Me abalancé sobre él, intentando golpearle-
Los ojos azules de Jaxon parecían inundarse en odio cuando contemplaba el rostro de Justin. Me miró y su odio no cesó, me golpeó, haciéndome caer al suelo.
-¡Cobarde! ¡No la vuelvas a tocar! -Justin, sangrando por el labio, miró mi cuerpo en el suelo. Inconsciente, y Jaxon se largó. Chaz tardó poco en entrar.-
-Tío! ¿Qué ha pasado?-Chaz se sobresaltó-
-Chaz, por favor, llama al doctor para que la examine que no puedo moverme...-Los ojos de Justin se inundaron-
-Se me olvidó decirte que salís en la Portada de una revista...
-Bah, ahora lo que importa es Alessia.
-Tu labio está....-Justin lo interrumpió-
-Lo sé, da igual. Lleva a Alessia a su habitación por favor-
Chaz me llevó a mi habitación en brazos.
Desperté aturdida y mareada, no sabía dónde estaba. Pregunté por Justin, no me respondieron.
-¿Justin? ¿Dónde está Justin?
-Justin ya no está aquí, no te preocupes-dijo el doctor-
-¿Cómo? ¿Dónde? ¿Dónde está Jus?
-Quédate tranquila.
-Quiero irme a casa, llamad a mi padre.
-No te podemos dar el alta todavía, estás afectada por el golpe que te dieron.
El doctor salió un momento de la habitación, y aproveché para escaparme. Fue un milagro que no me pillaran, pero me dio tiempo de parar un taxi que me alcanzó cerca de mi casa.
Era por la tarde, solo quería ver a Justin. Pero no tenía ni idea de qué había pasado, de dónde estaba el chico que me arrebataba las sonrisas.
Entré silenciosamente a casa, tratando que no me viera nadie. Con las esperanzas de que mi padre no estuviera, para que no me interrogara.
-Pero Alessia, ¿qué haces tú aquí?-Mi padre, sí.-
-Pa-pa-papá... -No me lo esperaba- No me han querido dar el alta y estoy estupendamente- Mentí-
-Hija, tienes un moretón en el ojo... ¿esperas que me crea que estás bien? ¿de verdad?
-Papá, fue una caída tonta...
-Dime qué ha pasado. ¿Es por ese chico todo esto?
-¿Por qué chico?
-Por este- mi padre encendió el televisor plasma, estaban dando las noticias, concretamente salía una foto del coche de mi padre, donde se veía el rostro de Justin abriéndome la puerta-
-¿qué es esto?
-El chico del hospital, es el tal Justin ... ¿Bieber?
-Sí, es él... -me ruboricé y salí corriendo a mi cuarto-
Gloria, entró sin llamar a la puerta, como siempre.
-Aleeeeeeeeeeeeee -me abrazó tan fuerte que me dolió- ¿Qué tal? ¿mejor? ¿qué haces aquí ya? ¿te han dado el alta? ¿cómo es que no me habías contado lo tuyo con Justin? ¿cuando empezásteis? -no paraba de hablar, madre mía-
-Gloria! -fingí felicidad- Bien, un poco cansada. Me escapé y vine en taxi. No me han dado el alta. No podía contártelo. -Respondí como un polígrafo, y le conté la historia de Justin, Jaxon y yo aunque un poco desalientada-
-WOWWW! que suerte tienes tía!
-No sé qué pasó. Cuando me levanté Justin no estaba en el mismo hospital que yo... Es todo muy extraño-
Encendí el Apple, y miré en twitter mis seguidores. Habían aumentado unas 30.000 personas en mis followers, ¡vaya! Todo por las noticias. Mandé varios mensajes a Justin, que no respondía. Le dejé mensajes de voz, que tampoco fueron escuchados me imagino.
Por un momento pensé que me había abandonado, tuve esa sensación: como cuando un niño se pierde y no encuentra a su mamá. Yo no encontraba mi Norte ni mi Sur, no encontraba mi brújula. Esa brújula se llamaba Justin Drew Bieber. `¿qué hice mal?´ Me preguntaba a cada momento.
Hasta que llegó la hora de dormir.
lunes, 16 de enero de 2012
CAP.9 - Pensaba que nos casaríamos, que me dirías que sí hoy...
Cuando abrí los ojos, terminando de besar a Justin, vi como Selena, totalmente perpleja, dejaba su bolso caer al suelo y se ponía la mano en la boca. Todo muy exagerado señores, se notaba que era actriz. Pattie, no lo vio tan mal, solo se dedicó a mirarnos como lo haría cualquier madre.
Dejamos de besarnos. Pattie se aproximaba a nosotros y Selena iba por delante de ella muy alterada.
-Justin, será mejor que te gires...-Le susurré en el oído y a continuación poniéndome recta, ya que para besar a Justin había tenido que agacharme-
-Mierda- susurró Justin después de haberse girado y comprobar que estaba allí Sel-
Me fui, con la cabeza baja y sintiéndome extraña. No es muy normal que la novia del chico que "está" contigo y su madre, te encuentren en este tipo de situación, ¿sabéis? jaja.
*Mientras yo estaba en mi habitación, Justin, Sel y Pattie...*
-Justin!-Pattie aceleró el ritmo adelantando a Selena. Llegó a sus brazos y se agachó para darle un apretón cuidadosamente.
-Mamá!-Justin ignoró la presencia de Selena, solo prestó atención a su madre.
-Dios mío, menos mal que estás vivo...-A Justin le pareció muy raro que su madre no le hubiera preguntado todavía por "la chica" a la que estaba besando- ¿Estás bien?-Pattie acarició su rostro con ternura, como lo haría cualquier buena madre.
-Claro, haha. Sólo tengo mi brazo bueno roto, la rodilla fracturada y una lesión en el tobillo, nada malo-Justin tenía un sentido del humor único, así que lo aprovechaba en circunstancias como éstas.
-Gracias a Dios que estás vivo-Repitió Pattie, inspeccionando cada extremo del rostro de Justin.
-Sí, mamá. No te repitas como un disco rallado que estoy bien jaja- rió.
-Por cierto, ¿quien era esa chica?
-Cómo no, mucho habías tardado en preguntarlo - Justin lanzó un sarcasmo un tanto gracioso a su madre y los dos rieron.
-Ya me dirás, Sel está ahí... Os dejo.
Pattie se fue. Selena se acercó a Justin.
-Mejor hablamos en la habitación Sel.
-Sí, mejor- Sel llevó la silla de ruedas de Justin con él sentado hacia la habitación correspondiente.
Entraron ambos a la habitación.
-¿Quién era esa chica?- Selena rompió a llorar.
-Ella es... Alessia.
-¿Por qué la besaste?- Le costaba vocalizar las palabras porque el miedo se apoderó de sus cuerdas vocales, haciéndolas temblar.
-Porque... Yo la quiero a ella.
-Yo pensaba que... -Hizo una pausa y miró la ventana, al horizonte- Nunca pensé que esto terminaría de este modo Justin- Selena sacó de su bolso un anillo de compromiso- Pensaba que nos casaríamos, que me dirías que sí hoy. Pensé mal, lo siento- Sel de una forma u otra se hacía la víctima. Tiró el anillo, hizo por irse, pero Justin le agarró el brazo.
-Sel, no hagas esto más difícil. Cuenta conmigo para lo que quieras, estoy aquí. Lo sabes. -Hizo por ser comprensible, pero ella no era capaz de entender.
Sel pudo soltarse de las manos de Justin y salió corriendo precipitadamente.
*Mientras, yo en mi habitación...*
De repente las puertas de mi habitación se abrieron. Me hubiera gustado que fuera Justin, que me entrara para decirme que ya lo peor había pasado y que había dejado a Selena. Pero eran mi padre y Gloria.
-Alessia!! - Gloria entró gritando con una revista de las que suele leer- ¡Apareces en la portada con Justin! ¿Puedes explicarme esto? ¿Cómo es posible?- Mi padre interrumpió sus preguntas-
-Gloria, Alessia está muy cansada, mejor hablo yo con ella primero.
Gloria salió de la habitación, y tropezó justo al salir con un chico joven y muy mono. Su revista cayó al suelo. El muchacho fue a recogerla, a la vez que ella, y volvieron a tropezar.
-No, déjalo, ya la recojo yo. -dijo el muchacho-
-Vaya, gracias- Gloria lo examinó de arriba a abajo...- UN MOMENTO, ¡TÚ ERES CHAZ, CHAZ SOMMERS! -Se quedó boquiabierta, demasiado en un día como para lo que estaba acostumbrada.
-Shhh, no grites por favor jaja, que no soy un famoso...-Chaz le guiñó el ojo a Gloria-
-Has venido a ver a Justin, ¿no?
-Sí... -Examinó de nuevo la portada de la revista- ¿Pero qué... qué es esto?
El titular era "JUSTIN BIEBER, ¿HA REEMPLAZADO A SELENA POR ESTA CHICA ITALIANA?"
-¿Cómo saben que Alessia es italiana...?-Gloria, habló en alto sin darse cuenta-
-¿Qué? ¿Alessia? ¿Quién es Alessia?-Chaz se sobresaltó-
-Es mi mejor amiga... Creo que ha estado saliendo con Justin, desde el concierto la noté algo rara...
-No puede ser... Si Sel iba a pedirle matrimonio hoy a Justin... No, de ninguna manera...
-¿Sabes cuál es la habitación de Justin?
-Sí, esta. -Señaló a la habitación que estaba al lado de la de Alessia-
-¿DE VERDAD? -Se emocionó-
-Sí jajaja.
-La de Alessia es la de al lado ._.
-En fin, encantado... ¿Como te llamas encanto? -sonrió.
-Glo-Glo-Gloria -Tartamudeó-
-Te dejo mi número y ya nos veremos ;)
Chaz le dio el número de télefono a Gloria y atravesó la puerta de la habitación de Justin.
-Tío! ¿Estás bien man?- Chaz entró y dio un portazo-
-Sí man, mejor...
-Dentro de lo que cabe, jaja...
-Sí, jajaja... Chaz... ¿Tú sabías algo de lo del anillo de compromiso de Sel?
-Me dijo que pensaba pedirte matrimonio, y no podía esperar más. Te lo quería dar antes del accidente, pero no vio el momento...
-Terminé con ella...-Justin dejó a Chaz seco-
-¿Quien es Alessia? -Chaz le tenía mucho afecto a Selena, le jodía que Justin la hubiera dejado pero era su amigo, tenía que entenderlo-
-Es mi mundo, la razón por la que estoy aquí.
-Me gustaría conocerla, comprobar si es lo suficientemente buena para ti.
-No. El que no es suficiente soy yo, ella se merece mucho más.
-No te creo jaja.
Después de que mi padre me echara la reprimenda de romper el coche, me perdonó y hablamos sobre "qué hacía JUSTIN BIEBER en mi coche, conmigo". Aclaré las cosas con él, le dije que estaba enamorada y hablamos más que nunca. Terminada mi charla con papá, decidí ir a ver a Justin de nuevo a su habitación, ya que él estaba peor que yo.
-Justin!-Entré sin fijarme en la habitación, solo esperaba encontrarme a Justin para ver cómo le había ido con Selena y su madre. Me di cuenta de que había otro chico con Justin,me ruboricé muchísimo-
-Esta es Alessia. -Nos presentó- Chaz, Alessia. Alessia, Chaz.
-Pues sí que es guapa eh- a Chaz se le escaparon estas palabras de la boca-
- ¬¬ - Justin lanzó una mirada a Chaz de pocos amigos, pero sin rencores eh jaja-
-¿cómo os conocisteis? -Chaz desvió el tema de conversación-
De repente la puerta de la habitación se volvió a abrir. ¿Qué hacía él allí? Era la habitación de Justin, no la mía. No entendí nada en ese momento...
Dejamos de besarnos. Pattie se aproximaba a nosotros y Selena iba por delante de ella muy alterada.
-Justin, será mejor que te gires...-Le susurré en el oído y a continuación poniéndome recta, ya que para besar a Justin había tenido que agacharme-
-Mierda- susurró Justin después de haberse girado y comprobar que estaba allí Sel-
Me fui, con la cabeza baja y sintiéndome extraña. No es muy normal que la novia del chico que "está" contigo y su madre, te encuentren en este tipo de situación, ¿sabéis? jaja.
*Mientras yo estaba en mi habitación, Justin, Sel y Pattie...*
-Justin!-Pattie aceleró el ritmo adelantando a Selena. Llegó a sus brazos y se agachó para darle un apretón cuidadosamente.
-Mamá!-Justin ignoró la presencia de Selena, solo prestó atención a su madre.
-Dios mío, menos mal que estás vivo...-A Justin le pareció muy raro que su madre no le hubiera preguntado todavía por "la chica" a la que estaba besando- ¿Estás bien?-Pattie acarició su rostro con ternura, como lo haría cualquier buena madre.
-Claro, haha. Sólo tengo mi brazo bueno roto, la rodilla fracturada y una lesión en el tobillo, nada malo-Justin tenía un sentido del humor único, así que lo aprovechaba en circunstancias como éstas.
-Gracias a Dios que estás vivo-Repitió Pattie, inspeccionando cada extremo del rostro de Justin.
-Sí, mamá. No te repitas como un disco rallado que estoy bien jaja- rió.
-Por cierto, ¿quien era esa chica?
-Cómo no, mucho habías tardado en preguntarlo - Justin lanzó un sarcasmo un tanto gracioso a su madre y los dos rieron.
-Ya me dirás, Sel está ahí... Os dejo.
Pattie se fue. Selena se acercó a Justin.
-Mejor hablamos en la habitación Sel.
-Sí, mejor- Sel llevó la silla de ruedas de Justin con él sentado hacia la habitación correspondiente.
Entraron ambos a la habitación.
-¿Quién era esa chica?- Selena rompió a llorar.
-Ella es... Alessia.
-¿Por qué la besaste?- Le costaba vocalizar las palabras porque el miedo se apoderó de sus cuerdas vocales, haciéndolas temblar.
-Porque... Yo la quiero a ella.
-Yo pensaba que... -Hizo una pausa y miró la ventana, al horizonte- Nunca pensé que esto terminaría de este modo Justin- Selena sacó de su bolso un anillo de compromiso- Pensaba que nos casaríamos, que me dirías que sí hoy. Pensé mal, lo siento- Sel de una forma u otra se hacía la víctima. Tiró el anillo, hizo por irse, pero Justin le agarró el brazo.
-Sel, no hagas esto más difícil. Cuenta conmigo para lo que quieras, estoy aquí. Lo sabes. -Hizo por ser comprensible, pero ella no era capaz de entender.
Sel pudo soltarse de las manos de Justin y salió corriendo precipitadamente.
*Mientras, yo en mi habitación...*
De repente las puertas de mi habitación se abrieron. Me hubiera gustado que fuera Justin, que me entrara para decirme que ya lo peor había pasado y que había dejado a Selena. Pero eran mi padre y Gloria.
-Alessia!! - Gloria entró gritando con una revista de las que suele leer- ¡Apareces en la portada con Justin! ¿Puedes explicarme esto? ¿Cómo es posible?- Mi padre interrumpió sus preguntas-
-Gloria, Alessia está muy cansada, mejor hablo yo con ella primero.
Gloria salió de la habitación, y tropezó justo al salir con un chico joven y muy mono. Su revista cayó al suelo. El muchacho fue a recogerla, a la vez que ella, y volvieron a tropezar.
-No, déjalo, ya la recojo yo. -dijo el muchacho-
-Vaya, gracias- Gloria lo examinó de arriba a abajo...- UN MOMENTO, ¡TÚ ERES CHAZ, CHAZ SOMMERS! -Se quedó boquiabierta, demasiado en un día como para lo que estaba acostumbrada.
-Shhh, no grites por favor jaja, que no soy un famoso...-Chaz le guiñó el ojo a Gloria-
-Has venido a ver a Justin, ¿no?
-Sí... -Examinó de nuevo la portada de la revista- ¿Pero qué... qué es esto?
El titular era "JUSTIN BIEBER, ¿HA REEMPLAZADO A SELENA POR ESTA CHICA ITALIANA?"
-¿Cómo saben que Alessia es italiana...?-Gloria, habló en alto sin darse cuenta-
-¿Qué? ¿Alessia? ¿Quién es Alessia?-Chaz se sobresaltó-
-Es mi mejor amiga... Creo que ha estado saliendo con Justin, desde el concierto la noté algo rara...
-No puede ser... Si Sel iba a pedirle matrimonio hoy a Justin... No, de ninguna manera...
-¿Sabes cuál es la habitación de Justin?
-Sí, esta. -Señaló a la habitación que estaba al lado de la de Alessia-
-¿DE VERDAD? -Se emocionó-
-Sí jajaja.
-La de Alessia es la de al lado ._.
-En fin, encantado... ¿Como te llamas encanto? -sonrió.
-Glo-Glo-Gloria -Tartamudeó-
-Te dejo mi número y ya nos veremos ;)
Chaz le dio el número de télefono a Gloria y atravesó la puerta de la habitación de Justin.
-Tío! ¿Estás bien man?- Chaz entró y dio un portazo-
-Sí man, mejor...
-Dentro de lo que cabe, jaja...
-Sí, jajaja... Chaz... ¿Tú sabías algo de lo del anillo de compromiso de Sel?
-Me dijo que pensaba pedirte matrimonio, y no podía esperar más. Te lo quería dar antes del accidente, pero no vio el momento...
-Terminé con ella...-Justin dejó a Chaz seco-
-¿Quien es Alessia? -Chaz le tenía mucho afecto a Selena, le jodía que Justin la hubiera dejado pero era su amigo, tenía que entenderlo-
-Es mi mundo, la razón por la que estoy aquí.
-Me gustaría conocerla, comprobar si es lo suficientemente buena para ti.
-No. El que no es suficiente soy yo, ella se merece mucho más.
-No te creo jaja.
Después de que mi padre me echara la reprimenda de romper el coche, me perdonó y hablamos sobre "qué hacía JUSTIN BIEBER en mi coche, conmigo". Aclaré las cosas con él, le dije que estaba enamorada y hablamos más que nunca. Terminada mi charla con papá, decidí ir a ver a Justin de nuevo a su habitación, ya que él estaba peor que yo.
-Justin!-Entré sin fijarme en la habitación, solo esperaba encontrarme a Justin para ver cómo le había ido con Selena y su madre. Me di cuenta de que había otro chico con Justin,me ruboricé muchísimo-
-Esta es Alessia. -Nos presentó- Chaz, Alessia. Alessia, Chaz.
-Pues sí que es guapa eh- a Chaz se le escaparon estas palabras de la boca-
- ¬¬ - Justin lanzó una mirada a Chaz de pocos amigos, pero sin rencores eh jaja-
-¿cómo os conocisteis? -Chaz desvió el tema de conversación-
De repente la puerta de la habitación se volvió a abrir. ¿Qué hacía él allí? Era la habitación de Justin, no la mía. No entendí nada en ese momento...
sábado, 7 de enero de 2012
CAP.8 ~ Aprendí a quitarle al tiempo los segundos, él era el único capaz de hacerme ver el cielo aún más profundo.
Intercambiamos muchas miradas, miles de emociones y sentimientos en ellas. Cientos de pensamientos cruzaban mi mente de un lado a otro.
-Creo que es hora de irme-
-¿Te llevo?- preguntó Justin-
-No hace falta, ya voy sola- le sonreí-
-No quiero que vayas sola, ¿y si te pasa algo? No tienes licencia, eres menor de edad, anda déjame llevarte-
-Vale, pero en este coche...-acabé accediendo, cómo no-
-¿Es de tu padre?-
-Sí, uno de sus coches... Como se entere de que lo cogí, me aniquila así que date prisa-
-No se puede ir rápido por la carretera é.è-Tenía razón, sí-
-Ya...-
Justin arrancó el coche, y encendí la radio. De repente sonó Marry you, de Bruno Mars. A los dos nos gustaba su música, y esta canción era muy bonita. Nos la sabíamos completa, así que la comenzamos a cantar. (Él la cantaba mejor que Bruno, para qué mentir).
En un despiste, nos miramos. En ese instante, maldito momento, pude ver poco. Un coche venía como loco por el lado de Justin, las luces delanteras de éste nos encandilaban. Justin agarró mi mano en ese mismo momento, fuerte, como si nada malo nos fuera a pasar... Pero pasó.
Me desperté en una ambulancia, llena de tubos y toda clase de artilugios a mi alrededor.
`La chica ha despertado`- oí decir a uno de los paramédicos.
Me dolía muchísimo la cabeza, miré mi brazo derecho, tenía una gran herida. Una brecha no muy profunda pero amplia, que llegaba desde mi hombro hasta poco antes de llegar a mi muñeca, por el lado del antebrazo gracias a Dios.
-¿Dónde está Justin?- pregunté alterada cuando me recuperé un poco-
-¿El chico que venía contigo?- preguntó el paramédico-
-Sí, ¿dónde está?-me alteré aún más-
-Él está en la otra ambulancia...-
-¿Qué le pasa?- intenté levantarme con todas las fuerzas, pero no pude-
-Nada, descansa, no te preocupes-
-He dicho que qué le pasa a Justin, ¿dónde está? ¿dónde? -Comencé a llorar, me temía lo peor-
Mientras tanto, Justin estaba inconsciente en la camilla de la ambulancia donde su cuerpo yacía. El coche había chocado contra su cuerpo literalmente. Se había dado un golpe, sobre todo y el más grave, en la cabeza. Y tenía varias fracturas: una en el brazo izquierdo, una en el tobillo izquierdo y otra en la rodilla. La cabeza le sangraba mucho, parece ser que tenía una hemorragia grave; no paraba de sangrar. Los paramédicos intentaron hacer todo lo posible, pero no dejaba de fluir la sangre dejándolo cada vez más pálido. La línea que marcaba su estado se aceleró, sus pulsaciones cada vez eran más intensas, hasta que de repente su corazón dejó de latir. Intentaron reanimarle, esperando un milagro o algo que se le pareciera.
Pasaron tres segundos, después de haberle intentado devolver la vida con los desfibriladores, la línea pasó de estar recta sin respuesta a recuperar las pulsaciones, y su corazón volvió a latir.
No sabría cómo llamarlo, ¿milagro?. Lo llamaré así, un milagro.
Hubiera preferido morirme antes de que le pasara nada. En el instante en que Justin recuperó la vida me sentí bien, fue telepático, no sé cómo explicarlo. Sentí algo, corazonadas que me indicaron que había pasado lo peor ya.
Nos bajaron de las ambulancias y nos hospedaron en nuestras respectivas habitaciones del hospital, una al lado de la otra.
Justin, cuando se recuperó un poco...
-Alessia, ¿dónde está Alessia?-Empezó a gritar como un loco-
Llegó una enfermera, alarmada por los gritos de Justin, era jovencita, de unos 21 años.
-¿Qué pasa aquí?-
-La chica que venía conmigo, ¿le ha pasado algo? ¿dónde está?-Se intentó levantar alterado- Quiero verla, ahora mismo, necesito verla-
-No puedes, tienes que descansar Justin, tu madre y Selena están en camino- indicó a Justin que se acostara-
-¿Cuál es su habitación?-
-Es la 101, al lado de la tuya-
La habitación de Justin era la número 100.
La enfermera se retiró, Pattie y Selena estaban en camino, Justin estaba informado. No había dejado a Selena todavía, pero este era el momento y no le importaba lo que pensaran. Como aún tardarían unos 15 minutos, Justin loco por verme, se arrancó el suero y los tubos que tenía por todo el cuerpo. Se levantó de la cama con cautela (se las arregló para sentarse en la silla de ruedas y la dirigió con la mano derecha, una faena ya que era zurdo y su mano izquierda estaba fracturada) y se dirigió hacia mi habitación, mirando atrás con cuidado por si le veían.
A la vez que él se levantaba, yo me levanté y fui caminando sigilosamente y con precaución mirando atrás... Hasta que... ¡PUM! Nos chocamos. Pero no fue algo fuerte, fue un choque normal, sin dolor.
-Alessia-me agaché para besarle ya que estaba sentado- ¿estás bien?-
Yo tenía el brazo escayolado, dolía mucho, pero fingí estar bien y solo sonreí.
-Te quiero Justin-
-Te amo Alessia-
Nos besamos; a partir de ese momento aprendí a quitarle al tiempo los segundos, él era el único capaz de hacerme ver el cielo aún más profundo.
Hasta que llegó Selena, novia oficial de Justin, al lado de Pattie, su madre. Genial... La que se iba a liar allí.
-Creo que es hora de irme-
-¿Te llevo?- preguntó Justin-
-No hace falta, ya voy sola- le sonreí-
-No quiero que vayas sola, ¿y si te pasa algo? No tienes licencia, eres menor de edad, anda déjame llevarte-
-Vale, pero en este coche...-acabé accediendo, cómo no-
-¿Es de tu padre?-
-Sí, uno de sus coches... Como se entere de que lo cogí, me aniquila así que date prisa-
-No se puede ir rápido por la carretera é.è-Tenía razón, sí-
-Ya...-
Justin arrancó el coche, y encendí la radio. De repente sonó Marry you, de Bruno Mars. A los dos nos gustaba su música, y esta canción era muy bonita. Nos la sabíamos completa, así que la comenzamos a cantar. (Él la cantaba mejor que Bruno, para qué mentir).
En un despiste, nos miramos. En ese instante, maldito momento, pude ver poco. Un coche venía como loco por el lado de Justin, las luces delanteras de éste nos encandilaban. Justin agarró mi mano en ese mismo momento, fuerte, como si nada malo nos fuera a pasar... Pero pasó.
Me desperté en una ambulancia, llena de tubos y toda clase de artilugios a mi alrededor.
`La chica ha despertado`- oí decir a uno de los paramédicos.
Me dolía muchísimo la cabeza, miré mi brazo derecho, tenía una gran herida. Una brecha no muy profunda pero amplia, que llegaba desde mi hombro hasta poco antes de llegar a mi muñeca, por el lado del antebrazo gracias a Dios.
-¿Dónde está Justin?- pregunté alterada cuando me recuperé un poco-
-¿El chico que venía contigo?- preguntó el paramédico-
-Sí, ¿dónde está?-me alteré aún más-
-Él está en la otra ambulancia...-
-¿Qué le pasa?- intenté levantarme con todas las fuerzas, pero no pude-
-Nada, descansa, no te preocupes-
-He dicho que qué le pasa a Justin, ¿dónde está? ¿dónde? -Comencé a llorar, me temía lo peor-
Mientras tanto, Justin estaba inconsciente en la camilla de la ambulancia donde su cuerpo yacía. El coche había chocado contra su cuerpo literalmente. Se había dado un golpe, sobre todo y el más grave, en la cabeza. Y tenía varias fracturas: una en el brazo izquierdo, una en el tobillo izquierdo y otra en la rodilla. La cabeza le sangraba mucho, parece ser que tenía una hemorragia grave; no paraba de sangrar. Los paramédicos intentaron hacer todo lo posible, pero no dejaba de fluir la sangre dejándolo cada vez más pálido. La línea que marcaba su estado se aceleró, sus pulsaciones cada vez eran más intensas, hasta que de repente su corazón dejó de latir. Intentaron reanimarle, esperando un milagro o algo que se le pareciera.
Pasaron tres segundos, después de haberle intentado devolver la vida con los desfibriladores, la línea pasó de estar recta sin respuesta a recuperar las pulsaciones, y su corazón volvió a latir.
No sabría cómo llamarlo, ¿milagro?. Lo llamaré así, un milagro.
Hubiera preferido morirme antes de que le pasara nada. En el instante en que Justin recuperó la vida me sentí bien, fue telepático, no sé cómo explicarlo. Sentí algo, corazonadas que me indicaron que había pasado lo peor ya.
Nos bajaron de las ambulancias y nos hospedaron en nuestras respectivas habitaciones del hospital, una al lado de la otra.
Justin, cuando se recuperó un poco...
-Alessia, ¿dónde está Alessia?-Empezó a gritar como un loco-
Llegó una enfermera, alarmada por los gritos de Justin, era jovencita, de unos 21 años.
-¿Qué pasa aquí?-
-La chica que venía conmigo, ¿le ha pasado algo? ¿dónde está?-Se intentó levantar alterado- Quiero verla, ahora mismo, necesito verla-
-No puedes, tienes que descansar Justin, tu madre y Selena están en camino- indicó a Justin que se acostara-
-¿Cuál es su habitación?-
-Es la 101, al lado de la tuya-
La habitación de Justin era la número 100.
La enfermera se retiró, Pattie y Selena estaban en camino, Justin estaba informado. No había dejado a Selena todavía, pero este era el momento y no le importaba lo que pensaran. Como aún tardarían unos 15 minutos, Justin loco por verme, se arrancó el suero y los tubos que tenía por todo el cuerpo. Se levantó de la cama con cautela (se las arregló para sentarse en la silla de ruedas y la dirigió con la mano derecha, una faena ya que era zurdo y su mano izquierda estaba fracturada) y se dirigió hacia mi habitación, mirando atrás con cuidado por si le veían.
A la vez que él se levantaba, yo me levanté y fui caminando sigilosamente y con precaución mirando atrás... Hasta que... ¡PUM! Nos chocamos. Pero no fue algo fuerte, fue un choque normal, sin dolor.
-Alessia-me agaché para besarle ya que estaba sentado- ¿estás bien?-
Yo tenía el brazo escayolado, dolía mucho, pero fingí estar bien y solo sonreí.
-Te quiero Justin-
-Te amo Alessia-
Nos besamos; a partir de ese momento aprendí a quitarle al tiempo los segundos, él era el único capaz de hacerme ver el cielo aún más profundo.
Hasta que llegó Selena, novia oficial de Justin, al lado de Pattie, su madre. Genial... La que se iba a liar allí.
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